El dirigente del partido Balad, de corte izquierdista, el político árabe-israelí Sami Abú Shehadé, ha decidido retirar su candidatura a las elecciones a la Knesset previstas para el 27 de octubre, acatando la sugerencia formulada por un panel de nueve magistrados del Tribunal Supremo de Israel.
Según ha comunicado su propia formación, que lo ha hecho público a través de sus perfiles en redes sociales, Abú Shehadé, aunque “seguirá presidiendo y liderando el partido en las próximas batallas políticas”, renuncia a concurrir en estos comicios “por un sentido de responsabilidad política” y ante “las graves repercusiones que la inhabilitación tendría para la labor política y parlamentaria en su conjunto”.
En la misma nota, Balad ha subrayado que “continuará contrarrestando los intentos de deslegitimar la actividad política árabe en diversos ámbitos”, y ha reiterado su compromiso de “exponer estos hechos ante las fuerzas democráticas, las organizaciones de Derechos Humanos y los organismos internacionales”.
La renuncia llega después de que el Comité Central de Elecciones se pronunciara a favor de su inhabilitación, lo que ha llevado a Abú Shehadé a apartarse para evitar una sentencia que pudiera convertirse en precedente jurídico para otros aspirantes palestino-israelíes.
El origen del caso se sitúa en un artículo firmado por Abú Shehadé el 8 de octubre de 2023, en pleno contexto de los ataques de Hamás, que el órgano electoral ha leído como una muestra de respaldo a la resistencia armada palestina.
Durante las vistas, el parlamentario ha rechazado de forma tajante estas acusaciones y ha insistido en que condena la violencia, pero el presidente del Supremo, Isaac Amit, apuntó que los jueces coincidieron de manera unánime en que sus escritos resultaron “dolorosas, indignantes y repugnantes”, tal y como recoge el diario israelí “The Jerusalem Post”. A la luz de esta valoración, el tribunal le concedió de plazo hasta la mañana del viernes para optar entre retirarse voluntariamente o seguir adelante hasta una resolución formal.
Con este paso atrás, Abú Shehadé pretende salvaguardar el horizonte político de otras candidaturas y aspirantes que también afrontan intentos de exclusión, entre ellos las coaliciones árabes Lista Conjunta y Ra'am, así como el diputado judío de izquierdas Ofer Cassif. El Comité Central de Elecciones ha votado igualmente a favor de vetar a Cassif —a quien se acusa de cuestionar la existencia de Israel como Estado judío y democrático— y a las listas árabes, en un procedimiento que la ONG legal Adalah ha calificado de arbitrario y guiado por motivaciones políticas. Se prevé que el Supremo haga pública su decisión definitiva sobre el resto de candidaturas a lo largo de este mismo fin de semana.
De acuerdo con el citado medio israelí, las discusiones en el alto tribunal se han desarrollado en un ambiente de fuerte polarización, acentuado por la presencia en la sala del ministro de Seguridad Nacional, el ultraderechista Itamar Ben Gvir, quien trató de interferir en el trabajo de los jueces y se mostró rotundamente contrario a que se ofreciera a Abú Shehadé la posibilidad de retirarse en lugar de ser descalificado de forma directa.
Analistas políticos señalan que el grado de participación del electorado palestino-israelí será un elemento estratégico determinante en las elecciones del 27 de octubre: una elevada movilización podría elevar el umbral electoral y complicar el acceso a la Knesset de las listas sionistas de menor tamaño.