El portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Esmail Baqaei, ha arremetido contra el nuevo paquete de sanciones económicas anunciado por Estados Unidos contra Teherán, al sostener que sus repercusiones trascienden una mera disputa bilateral y constituyen una intromisión en las decisiones soberanas de otros países.
En una nota difundida a través de redes sociales, Baqaei ha reprochado a Washington que pretenda extender la aplicación de sus medidas más allá de su propio ámbito jurisdiccional y ha puesto en duda la legitimidad de las llamadas sanciones secundarias, dirigidas contra entidades extranjeras que mantienen lazos comerciales con Irán.
“La declaración de Estados Unidos de nuevas sanciones económicas contra Irán va mucho más allá de una 'guerra económica' ilegal continuada contra un solo país. Es una afirmación de soberanía extraterritorial sobre cada Estado Miembro independiente de las Naciones Unidas”, ha señalado.
En este contexto, el portavoz ha insistido en que ningún Estado está facultado para forzar a bancos, empresas o aeropuertos radicados en otros países a suspender operaciones comerciales legítimas con un tercer Estado, dado que dichas entidades se rigen por las normas de sus propias jurisdicciones nacionales.
“Ningún Estado puede obligar legalmente a bancos, empresas o aeropuertos extranjeros --cada uno sujeto a la jurisdicción exclusiva de su propio soberano-- a renunciar al comercio lícito con un tercer Estado”, ha defendido.
Baqaei ha añadido que estas sanciones secundarias no cuentan con amparo en el Derecho Internacional y ha recalcado que vulneran el principio de igualdad soberana consagrado en la Carta de Naciones Unidas, así como la prohibición de injerencia en los asuntos internos de otros Estados.
“Tales sanciones secundarias no encuentran fundamento en el Derecho Internacional. Violan el principio de igualdad soberana consagrado en el Artículo 2(1) de la Carta de la ONU y contravienen la prohibición consuetudinaria de la intervención afirmada por la Corte Internacional de Justicia en el caso de Nicaragua. La coacción económica diseñada para forzar a un Estado soberano a alterar sus opciones de política lícitas constituye un acto internacionalmente ilícito de pleno derecho”, ha ilustrado.
El portavoz ha relacionado igualmente estas medidas con la situación en el ámbito de las operaciones navales y ha advertido de que, a su entender, la combinación de sanciones con un bloqueo marítimo tendría implicaciones directas para la soberanía de otros Estados.
“Cuando se combina con un bloqueo naval que equivale a agresión militar, estas exigencias reducen la soberanía de todos los demás Estados a algo provisional, condicional y revocable al capricho de otra potencia. El cumplimiento no compra inmunidad ni respeto; simplemente concede que los bancos, empresas y aeropuertos de uno operan solo bajo una licencia extranjera”, ha indicado.
En su análisis, Baqaei ha avisado de que esta dinámica podría erosionar los principios que sustentan el orden internacional surgido tras la creación de la ONU y ha equiparado sus posibles consecuencias a antiguos mecanismos de dominación colonial.
“El resultado final sería la erosión completa de la soberanía como base fundacional del sistema interestatal basado en la ONU, y una receta para un regreso abismal al colonialismo clásico a gran escala”, ha sentenciado.
Con anterioridad, el ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abbas Araqchi, había reiterado este mismo viernes que la guerra económica proclamada por Donald Trump está destinada al fracaso, recordando que anteriores presidentes estadounidenses, como Barack Obama, ya recurrieron a políticas de presión económica que, a su juicio, tampoco lograron sus objetivos.
Araqchi viene restando importancia a la declaración de “guerra económica” de Washington contra Teherán, subrayando que la nueva etapa anunciada por Trump obedece a una crisis “sin precedentes” en el interior de Estados Unidos y “solo traerá más derrotas” para Washington.
Trump anunció este miércoles una “guerra económica y un aislamiento sin precedentes” contra Irán, a quien quiere someter a un “aislamiento sin precedentes” y amenazó con aplicar “tremendas consecuencias económicas” a todo país que permita cualquier ayuda a Teherán.