El director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, ha alertado este jueves de que el sistema sanitario de Yemen se encuentra “al borde del colapso” ante el repunte de los enfrentamientos entre los rebeldes hutíes y las fuerzas del Gobierno reconocido internacionalmente y apoyado por Arabia Saudí, en un país donde casi 20 millones de personas precisan asistencia médica.
“La escalada de violencia en Yemen está provocando más víctimas y desplazamientos, lo que empuja a un sistema sanitario ya de por sí frágil al borde del colapso”, ha señalado en sus redes sociales.
Según ha explicado, los combates, junto con los problemas para llegar a las áreas más castigadas y la falta de financiación, están restringiendo “gravemente” la capacidad de la agencia de la ONU para atender a los heridos. En su mensaje, Tedros ha instado a todas las partes en conflicto a respetar y proteger al personal sanitario y a las instalaciones médicas.
En esta línea, el máximo responsable de la OMS ha exigido que “se garantice un acceso seguro y sin obstáculos a los socios humanitarios y se incremente el apoyo internacional para satisfacer unas necesidades que aumentan rápidamente”.
Datos de Naciones Unidas indican que unos 17,8 millones de personas no disponen de servicios adecuados de salud, agua y saneamiento, y que únicamente el 60% de los centros médicos operan a pleno rendimiento en Yemen.
En el plano militar, los hutíes han lanzado una ofensiva en áreas de las provincias de Taiz y Hodeida y han logrado significativos avances territoriales, entre ellos el control de la ciudad de Moca y de zonas cercanas al estrecho de Bab el Mandeb, lo que supone un duro revés para las autoridades reconocidas internacionalmente, respaldadas por Arabia Saudí.
Estos progresos refuerzan la capacidad de los rebeldes para influir en el tráfico marítimo en Bab el Mandeb --algo que ya han prometido que no harán--, un paso cuya relevancia ha crecido tras las alteraciones al tránsito en el estrecho de Ormuz después de la ofensiva lanzada el 28 de febrero por Estados Unidos e Israel contra Irán.
El deterioro de la situación sobre el terreno pone en riesgo el mantenimiento de la tregua sellada en 2022, tras años de guerra y pese a los esfuerzos de mediación de Naciones Unidas para cerrar un acuerdo de paz que ponga fin al conflicto iniciado en 2014, que ha llevado al país a una de las crisis internacionales más graves del mundo.