El Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Turk, junto a nueve expertos independientes del organismo, ha reclamado este jueves a las autoridades del estado de Tennessee que desistan de llevar a cabo un nuevo intento de ejecución contra Christa Pike, cuyo caso, tras dos procedimientos fallidos, ha reabierto el debate sobre las garantías judiciales y el trato dispensado a las personas condenadas a muerte.
Pike, a quien se le negó el indulto, iba a ser ejecutada después de que un tribunal ordenara una suspensión temporal del proceso apenas una hora antes del momento fijado. La decisión fue posteriormente revocada y las autoridades llegaron a administrarle en dos ocasiones los fármacos destinados a causarle la muerte, aunque en ambos intentos logró sobrevivir.
Este escenario ha multiplicado las voces que reclaman que su condena sea conmutada, una petición a la que se ha sumado Naciones Unidas. Turk ha subrayado que la prolongación del sufrimiento derivado de los intentos de ejecución fallidos plantea un problema especialmente grave desde la óptica de los derechos humanos.
“El sufrimiento prolongado, tanto físico como mental, derivado de los múltiples intentos fallidos de ejecución es abominable y cruel”, ha denunciado el Alto Comisionado en un comunicado difundido en redes sociales.
Desde la ONU han recalcado además que siguen sin resolverse las dudas relativas al derecho de Pike a un juicio justo. Según Turk, estas cuestiones pendientes aumentan la preocupación ante la posibilidad de que las autoridades traten de nuevo de ejecutar la sentencia.
La intervención del organismo internacional se produce, ha recordado el Alto Comisionado, en un contexto de aumento del número de ejecuciones en Estados Unidos, en el que el caso de Pike vuelve a situar en primer plano las consecuencias de la pena capital, tanto por las garantías procesales que deben rodear los juicios como por el trato que reciben quienes afrontan repetidos intentos de ejecución.
Presión internacional para conmutar la pena
En este marco, Turk ha reiterado la oposición frontal de Naciones Unidas a la pena de muerte y ha insistido en que este castigo debe desaparecer. “La pena de muerte no tiene cabida en ninguna sociedad”, ha afirmado.
En la misma línea se han expresado nueve expertos independientes nombrados por el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, que han instado a las autoridades de Tennessee a transformar la condena de Pike y descartar de forma definitiva cualquier nuevo procedimiento para ejecutarla.
“El estado de Tennessee debe poner fin de forma inmediata e irrevocable a esta crueldad conmutando la sentencia de muerte de Christa Pike”, han reclamado los expertos en una declaración hecha pública este jueves.
Los especialistas han puesto el acento en la importancia de que se hayan producido dos intentos fallidos de ejecutar la pena de Pike. “No uno, sino dos intentos fallidos de ejecución constituyen una flagrante violación de la prohibición de la tortura y la privación arbitraria de la vida, y demuestran por qué la pena de muerte debería prohibirse en todas partes”, han concluido.
Estado crítico tras dos inyecciones letales
Christa Pike, condenada a muerte por el asesinato en primer grado de una compañera de clase en 1996, cuando tenía 19 años, permanece ingresada en estado crítico tras recibir dos inyecciones letales, según ha explicado su equipo legal, que ha criticado con dureza la actuación de las autoridades durante la ejecución, autorizada horas antes por el Tribunal Supremo al levantar una suspensión temporal dictada para revisar el análisis judicial de los abusos que habría padecido en la infancia.
De acuerdo con las declaraciones del abogado defensor federal Luke Ihnen, miembro del equipo jurídico de Pike, a la cadena local de Nashville (Tennessee) WSMV, la defensa ha optado por presentar una moción de urgencia para detener la ejecución, en una nueva fase del complejo entramado judicial que rodea el caso.
Por su parte, las autoridades de Tennessee han justificado su proceder, pese a la gravedad de la situación, y han asegurado que han seguido “todos los pasos del protocolo de ejecución legal y establecido por el estado, aprobado por la oficina del fiscal general” del mismo.
Según la reconstrucción cronológica de WSMV, los medios de comunicación y testigos de la ejecución pudieron observar lo ocurrido en dos intervalos de unos 20 y 15 minutos, respectivamente, de un total de más de dos horas en las que permanecieron en la sala, la mayor parte del tiempo con las cortinas de la habitación en la que se encontraba Pike cerradas.
Este nuevo episodio vuelve a alimentar las críticas a Tennessee por su gestión de las ejecuciones, después de que en mayo se suspendiera la de Tony Carruthers cuando el personal médico no consiguió establecer un acceso intravenoso, en un procedimiento que se prolongó más de una hora. Mark Fowler, el médico que intervino en el intento de ejecución de Carruthers, también supervisó el intento de ejecución de Pike, según ha recogido la cadena WSMV.
Tras lo sucedido, el gobernador del estado, Bill Lee, ha ordenado “una revisión exhaustiva por parte de terceros para determinar exactamente qué sucedió” y ha anunciado que la otra ejecución prevista para este año no se llevará a cabo mientras se desarrollan las investigaciones sobre estos procedimientos. Con anterioridad, ya había decretado una larga pausa en las ejecuciones tras una serie de intentos fallidos que pusieron bajo la lupa el modo de actuar de las autoridades de Tennessee.