Brasil celebra este domingo 4 de octubre unas elecciones presidenciales marcadas por la disputa entre Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente, que llegan a la recta final como los grandes favoritos y muy por delante del resto de candidatos.
Los últimos sondeos nacionales sitúan al actual presidente por delante en la primera vuelta, aunque todo apunta a que tendrá que enfrentarse a un balotaje donde el resultado es mucho más incierto. Si ningún candidato alcanza la mayoría absoluta, los dos más votados volverán a enfrentarse el 25 de octubre.
Lula frente a Flávio Bolsonaro
A sus 80 años, Lula da Silva aspira a un cuarto mandato presidencial no consecutivo después de gobernar Brasil entre 2003 y 2010 y regresar al Palacio del Planalto en enero de 2023. En las anteriores elecciones derrotó a Jair Bolsonaro por uno de los márgenes más estrechos de la historia democrática brasileña, con el 50,90% de los votos válidos frente al 49,10% del entonces presidente.
El candidato del Partido de los Trabajadores vuelve a concurrir acompañado por el vicepresidente Geraldo Alckmin, del Partido Socialista Brasileño. Su coalición, Brasil Pronto pra Mais, agrupa al PDT, PSB, la Federación Brasil da Esperança, PSOL y Rede, una alianza que reúne a las principales fuerzas de la izquierda y el centroizquierda brasileños.
Lula concurre a la reelección con la defensa de las políticas sociales de su Gobierno como eje principal de la campaña. Su programa apuesta por mantener las subidas del salario mínimo por encima de la inflación y reforzar programas como Bolsa Família y Minha Casa, Minha Vida, al tiempo que plantea reducir progresivamente el déficit público. El equipo económico del presidente se ha marcado como objetivo alcanzar un superávit primario próximo al 1,3% del PIB en 2030, según Reuters.
Su principal rival este domingo será Flávio Bolsonaro, de 45 años, hijo mayor de Jair Bolsonaro y candidato del Partido Liberal. Flávio es senador desde 2019, aunque inició su carrera política en Río de Janeiro, donde fue diputado estatal durante cuatro mandatos consecutivos antes de dar el salto a la política nacional. En el Senado ha dedicado buena parte de su actividad a cuestiones relacionadas con la seguridad y ha defendido el endurecimiento de la legislación penal.
Flávio asumió en diciembre de 2025 la candidatura del bolsonarismo con el respaldo de su padre, que no puede presentarse después de que el Tribunal Superior Electoral le declarase inelegible hasta 2030 por abuso de poder político y uso indebido de los medios de comunicación. Jair Bolsonaro fue condenado posteriormente a 27 años y tres meses de prisión por el Supremo Tribunal Federal por su participación en la trama para impedir la alternancia en el poder tras las elecciones de 2022 y actualmente cumple la pena bajo arresto domiciliario.
El candidato del PL mantiene buena parte de las posiciones políticas de su padre, especialmente en cuestiones sociales y de seguridad, y ha incorporado su situación judicial a la campaña. Flávio denuncia que Jair Bolsonaro ha sido objeto de una persecución política y defiende una amnistía para los condenados por la trama golpista. En economía propone un ajuste fiscal más rápido que Lula, con una corrección equivalente a alrededor del 1,5% del PIB en 18 meses, además de rebajas fiscales y privatizaciones.
Las encuestas apuntan a una segunda vuelta muy abierta
Los principales sondeos nacionales coinciden en dos aspectos a pocos días de las elecciones. En primer lugar, Lula lidera con una ligera ventaja la intención de voto en primera vuelta y Flávio Bolsonaro ocupa, muy por encima de cualquier otro competidor, la segunda posición. En la muy probable segunda vuelta entre ambos la competición es muy ajustada.
| 1ª vuelta | 2ª vuelta | ||||
|---|---|---|---|---|---|
| Encuesta | Lula da Silva | Flávio Bolsonaro | Lula da Silva | Flávio Bolsonaro | Margen de error |
| Vox Brasil (29 sep.) | 41,1% | 37,8% | 44,7% | 45,2% | ±2,15 puntos |
| Quaest (28 sep.) | 39% | 34% | 42% | 42% | ±2 puntos |
| Datafolha (24 sep.) | 40% | 36% | 47% | 45% | ±2 puntos |
| Quaest (21 sep.) | 37% | 33% | 41% | 42% | ±2 puntos |
Las simulaciones de segunda vuelta reflejan una disputa mucho más ajustada, sin una ventaja estadísticamente significativa para ninguno de los dos candidatos. Las últimas encuestas muestran escenarios dispares, pues algunas sitúan a Lula ligeramente por delante, otras registran un empate y varios han llegado a colocar a Flávio Bolsonaro en cabeza, aunque en todos estos casos las diferencias se mantienen dentro del margen de error.
Cury, Caiado y Renan Santos se disputan el espacio entre los dos bloques
Lula y Flávio Bolsonaro no son los únicos candidatos que concurren a las elecciones. La papeleta presidencial incluye 12 candidaturas validadas por el Tribunal Superior Electoral, pero solamente tres nombres al margen de Lula y Flávio alcanzan porcentajes suficientes en los sondeos más recientes para tener un peso apreciable en el resultado de la primera vuelta.
El escritor y psiquiatra Augusto Cury, candidato de Avante y de tendencia centrista, podría obtener entre un 2 y un 5% de los votos, según los sondeos. Ronaldo Caiado, candidato conservador del PSD y exgobernador de Goiás, se mueve entre el 1,3% y el 5%, mientras Renan Santos, dirigente del partido derechista y liberal Missão, alcanzaría entre el 3% y el 4,5% en tres de los cuatro estudios comparados.
El destino de esos votos puede resultar determinante si Lula y Flávio Bolsonaro se enfrentan de nuevo el 25 de octubre. Sin embargo, el respaldo a estas candidaturas no tiene por qué trasladarse en bloque a ninguno de los dos, por lo que una eventual segunda vuelta abriría una nueva disputa por esos electores.
Seguridad, coste de la vida y unas cuentas públicas bajo presión
La seguridad pública se ha mantenido durante la campaña entre las principales preocupaciones de los brasileños. Un estudio de Nexus realizado en septiembre situaba la seguridad, la violencia y la criminalidad entre los dos principales problemas del país para el 34% de los entrevistados, por delante de la salud pública y la corrupción. Flávio Bolsonaro ha reforzado durante su trayectoria política un discurso favorable al endurecimiento penal.
Junto a la seguridad, la situación económica ha acaparado buena parte de la campaña, especialmente por el impacto del coste de la vida. Brasil afronta las elecciones con un desempleo históricamente bajo y una inflación moderada, aunque esa evolución no se refleja por completo en la percepción de los ciudadanos. Según una encuesta de Quaest publicada en septiembre, cerca de la mitad de los brasileños consideraba que la economía había empeorado durante el último año, frente al 19% que apreciaba una mejora.
A esa preocupación se añade el debate sobre las cuentas públicas. La deuda pública bruta ha alcanzado el 82,5% del PIB, según los datos recogidos por Reuters, y aunque tanto Lula como Flávio proponen corregir el déficit, los ritmos que defienden son distintos. El actual presidente apuesta por un ajuste gradual que preserve sus programas sociales, mientras el candidato del PL defiende una consolidación más rápida y una mayor contención del gasto, aunque los equipos de ambos candidatos todavía no han detallado todas las medidas necesarias para cumplir sus objetivos.
Brasil también elige un nuevo Congreso
La elección del domingo no decidirá únicamente quién ostenta la Presidencia. Los brasileños renovarán los 513 escaños de la Cámara de Diputados y 54 de los 81 del Senado, dos tercios de la Cámara Alta, además de elegir gobernadores y representantes de los parlamentos estatales.
La elección del Senado es especialmente relevante porque sus miembros tienen mandatos de ocho años y la renovación se realiza de forma alterna. En 2022 se eligió un senador por cada estado y el Distrito Federal; este domingo cada elector podrá escoger a dos, de manera que la nueva composición surgida de las urnas tendrá efectos que se extenderán más allá del próximo mandato presidencial.
El resultado parlamentario condicionará además la capacidad del próximo presidente para aprobar leyes, presupuestos y reformas. Brasil cuenta con un sistema de partidos muy fragmentado en el que los presidentes necesitan construir mayorías mediante acuerdos con distintas formaciones, incluidas las fuerzas agrupadas habitualmente bajo la denominación de Centrão, un conjunto heterogéneo de partidos de centro y centroderecha con una importante presencia parlamentaria y sin una vinculación estable a un único bloque presidencial.
Varias de esas formaciones han optado precisamente por concentrar buena parte de sus esfuerzos de 2026 en fortalecer sus grupos parlamentarios antes que integrarse plenamente en uno de los dos principales bloques presidenciales. La relación que Lula o Flávio Bolsonaro puedan establecer con ellas después de las elecciones será, por tanto, uno de los primeros indicadores del margen político del próximo Gobierno.
Qué necesita cada candidato para ganar
La Presidencia brasileña se decide mediante un sistema de mayoría absoluta. Para ganar este domingo, un candidato necesita obtener más del 50% de los votos válidos, sin contar blancos y nulos; si nadie alcanza ese porcentaje, los dos candidatos más votados disputarán la segunda vuelta el domingo 25 de octubre.
La votación se desarrollará entre las 8.00 y las 17.00 horas de Brasilia, y el TSE comenzará a publicar los resultados a partir de las 17.00. Además de la distancia entre Lula y Flávio Bolsonaro, el escrutinio permitirá comprobar cuánto voto retienen las candidaturas situadas detrás de ambos y qué composición dejan las urnas en la Cámara de Diputados y el Senado.