La Unión Africana (UA) ha manifestado su "profunda preocupación" por la ofensiva iniciada el 3 de septiembre por los hutíes en el oeste de Yemen y ha condenado los ataques de los rebeldes contra Arabia Saudí y "las amenazas al transporte marítimo comercial en el mar Rojo", después de que el grupo consolidara su control en los alrededores del estratégico estrecho de Bab el Mandeb.
La Comisión de la UA ha indicado su "especial preocupación" por "las informaciones sobre intentos de ataque dirigidos contra La Meca y otras ciudades santas de Arabia Saudí" y ha recalcado que "los lugares sagrados, así como los civiles y peregrinos que los visitan, deben estar plenamente protegidos y no deben, bajo ninguna circunstancia, convertirse en objetivos de acciones militares".
En este contexto, la institución africana ha respaldado "con firmeza" el principio de libertad de navegación en el mar Rojo y ha señalado que "cualquier acción destinada a obstaculizar o amenazar la navegación a lo largo de esta ruta marítima estratégica supone un grave riesgo no solo para los Estados ribereños, sino también para el comercio internacional, las cadenas de suministro mundiales, la seguridad energética y las economías africanas".
El organismo ha remarcado igualmente que "la seguridad del mar Rojo y del estrecho de Bab el Mandeb constituye también un interés estratégico fundamental para África, en particular para los Estados del Cuerno de África y los Estados ribereños del mar Rojo".
En esta línea, ha advertido del peligro de "una mayor regionalización de los enfrentamientos en curso en Oriente Próximo, cuyas consecuencias en materia de seguridad, así como las repercusiones humanitarias y económicas, afectarían directamente al continente africano", según un comunicado difundido por la propia UA.
Por ello, ha instado "al cese inmediato de los ataques contra civiles, infraestructuras civiles y económicas y el transporte marítimo comercial, al respeto de la libertad de navegación y a una urgente desescalada", además de reclamar "priorizar el diálogo y las vías políticas para evitar una mayor expansión de las hostilidades y preservar la paz, la seguridad y la estabilidad en toda la región del mar Rojo".
En el terreno, los hutíes lanzaron una ofensiva en zonas de las provincias de Taiz y Hodeida y, desde entonces, han logrado avances territoriales de calado, incluida la toma de la ciudad de Moca y de los alrededores del estrecho de Bab el Mandeb, lo que supone un duro revés para las autoridades reconocidas internacionalmente y apoyadas por Arabia Saudí.
Estos progresos refuerzan la capacidad de los rebeldes para influir en el tráfico marítimo en Bab el Mandeb --algo que ya han prometido que no harán--, un paso especialmente sensible dada la creciente relevancia de este paso marítimo tras las afectaciones al tránsito en el estrecho de Ormuz a raíz de la ofensiva lanzada el 28 de febrero por Estados Unidos e Israel contra Irán.
La evolución del conflicto amenaza con hacer saltar por los aires la tregua pactada en 2022, tras años de guerra y en medio de los esfuerzos auspiciados por Naciones Unidas para alcanzar un acuerdo de paz que ponga fin al conflicto abierto en 2014, que ha sumido al país en una de las crisis internacionales más graves a nivel global.