Las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF) han informado este viernes de que han pasado a controlar las bases militares de Sarkam y Bakuri, en el estado de Nilo Azul, en el sureste de Sudán y muy próximas a la frontera con Etiopía. La acción se enmarca en las operaciones conjuntas que mantienen con el Movimiento para la Liberación del Pueblo de Sudán/Norte-Al Hilu (SPLM/N-Al Hilu) contra el Ejército sudanés, dentro de la guerra iniciada en abril de 2023.
En una nota difundida a través de sus redes sociales, las fuerzas paramilitares de las RSF han destacado las “importantes victorias” alcanzadas este viernes en Nilo Azul, “liberando las bases estratégicas de Sarkam y Bakuri e infligiendo una aplastante derrota al Ejército (sudanés)”. “Nuestras fuerzas han establecido ahora el control total sobre las bases estratégicas de Sarkam y Bakuri en la región”, ha recalcado el grupo armado.
Según recoge el diario 'Sudan Tribune', Bakuri es considerada una “base importante” para las Fuerzas Armadas sudanesas, ya que allí se ubica el cuartel general de la 13º Brigada de Infantería de la 4º División de Infantería. Por su parte, la base de Sarkam actúa como un centro operativo “clave” en la zona oriental del país.
El estado de Nilo Azul se ha transformado en un frente adicional de la contienda entre las RSF y el Ejército sudanés, lo que ha agravado aún más la crisis humanitaria y ha extendido los combates hasta áreas cercanas a la frontera con Etiopía.
La guerra civil estalló en abril de 2023 a raíz de las profundas discrepancias sobre el proceso de integración del grupo paramilitar en las Fuerzas Armadas, lo que hizo descarrilar la transición política abierta tras el derrocamiento en 2019 del régimen de Omar Hasán al Bashir. Esta transición ya se encontraba debilitada tras la asonada que forzó la salida del entonces primer ministro, Abdalá Hamdok.
El conflicto, en el que participan diversos países apoyando a las partes enfrentadas, ha hundido a Sudán en una de las peores crisis humanitarias del planeta, con millones de personas desplazadas y refugiadas. La comunidad internacional mantiene la alerta por la propagación de enfermedades y por los daños sufridos por infraestructuras esenciales, que dificultan gravemente la atención a cientos de miles de damnificados.