Peter Thiel ha lanzado una de sus críticas públicas más contundentes contra el segundo Gobierno de Donald Trump. El multimillonario tecnológico, cofundador de PayPal y Palantir y durante años una de las figuras que ayudaron a conectar Silicon Valley con el movimiento trumpista, considera que la Administración estadounidense ha llevado demasiado lejos la exigencia de lealtad a la hora de elegir a algunos de sus integrantes. "La segunda Administración corrigió en exceso el error de la primera con todos estos test de lealtad", sostiene Thiel antes de resumir su diagnóstico con una frase especialmente dura: está formada por personas "no muy inteligentes, pero muy leales".
Las declaraciones aparecen en una conversación de más de una hora con Mathias Döpfner, consejero delegado de Axel Springer, publicada el 24 de septiembre en el videopodcast "MD MEETS" con motivo de la concesión a Thiel del Axel Springer Award 2026. La entrevista aborda inteligencia artificial, Europa, democracia y política estadounidense, pero sus comentarios sobre Trump, las elecciones de medio mandato y la sucesión republicana de 2028 han adquirido especial relevancia por el papel que el inversor ha desempeñado durante la última década dentro del ecosistema conservador estadounidense.
De apoyar a Trump a cuestionar los "test de lealtad"
Döpfner pregunta directamente a Thiel cómo valora ahora su apoyo a Trump en 2016. El empresario evita hacer un balance definitivo y responde que quizá habría que esperar otros diez años para juzgar los resultados, pero inmediatamente introduce una crítica a la selección de personal de las dos administraciones. A su juicio, la primera etapa de Trump estuvo marcada por dirigentes enfrentados entre sí y constantes luchas internas; la segunda habría reaccionado al problema de forma opuesta, priorizando excesivamente la fidelidad política. "Desearías que hubieran nombrado a personas más competentes", afirma.
Conviene precisar que Thiel no habló específicamente del gabinete de Trump, sino del conjunto de la Administración. La diferencia es relevante: su crítica no se limita a los secretarios que ocupan los principales departamentos federales, sino al modelo utilizado para configurar el equipo político del presidente. Tampoco supone una ruptura completa con Trump o con el Partido Republicano. En la misma conversación, Thiel continúa defendiendo que la victoria de Trump en 2016 respondió a problemas que, en su opinión, el establishment estadounidense no había sabido afrontar, desde el estancamiento económico hasta las consecuencias de la globalización y las intervenciones en Oriente Próximo.
Thiel espera un buen resultado demócrata en noviembre
El empresario mira ahora hacia las elecciones de medio mandato de 2026, que se celebrarán en noviembre y renovarán toda la Cámara de Representantes y parte del Senado. Su pronóstico personal es que los demócratas obtendrán un resultado suficientemente bueno como para llegar a 2028 con la sensación de que pueden recuperar la Casa Blanca independientemente de quién sea su candidato. Thiel llega a plantear el escenario hipotético de una derrota republicana muy amplia en las legislativas, aunque no afirma que ese resultado esté asegurado.
Su razonamiento está relacionado, paradójicamente, con una preocupación sobre la izquierda estadounidense. Thiel sostiene que una buena actuación demócrata en noviembre podría reducir la resistencia interna del partido a una candidatura presidencial procedente de los Democratic Socialists of America (DSA). Según explica, si los demócratas llegan a considerar que 2028 será una elección favorable independientemente del candidato, podrían tener menos incentivos para bloquear a una figura situada más a la izquierda. Se trata de un análisis y una previsión política de Thiel, no de un resultado establecido de las elecciones de noviembre ni de una conclusión sobre quién ganará en 2028.
Thiel considera que el descontento que permitió a Trump imponerse dentro del Partido Republicano en 2016 podría reproducirse ahora de otra manera entre los demócratas. En su lectura, primero se agotó el republicanismo asociado a la familia Bush y ahora podría producirse un desgaste similar del establishment de centroizquierda vinculado a Bill Clinton y Barack Obama. Al empresario le preocupa que ese proceso termine desplazando al Partido Demócrata hacia posiciones mucho más izquierdistas, una evolución que él describe explícitamente como negativa.
El aviso que afecta directamente a JD Vance
Quizá el pasaje políticamente más significativo de la entrevista llega cuando Döpfner pregunta a Thiel quién sería mejor candidato republicano en 2028: el vicepresidente JD Vance o el secretario de Estado Marco Rubio. La respuesta evita escoger un ganador entre ambos. "Sigo siendo partidario de Vance", comienza Thiel, pero añade inmediatamente que teme que a cualquiera de los dos le resulte "muy difícil" ganar las presidenciales. Para él, la pregunta decisiva no es quién encabezará la candidatura republicana, sino quién terminará imponiéndose dentro del Partido Demócrata.
La observación tiene especial peso por la relación entre Thiel y Vance. Antes de entrar en política, el actual vicepresidente trabajó en Mithril Capital, uno de los fondos impulsados por Thiel. El inversor animó además a Vance durante la etapa en la que escribió "Hillbilly Elegy" y fue uno de los grandes impulsores financieros de su salto a la política nacional. En las elecciones al Senado de Ohio de 2022, Thiel aportó 15 millones de dólares a un super PAC que respaldaba su candidatura, una cifra excepcional para una sola contienda senatorial.
Por eso las palabras de Thiel pueden interpretarse como una señal de cautela respecto al escenario republicano de 2028, pero no como un abandono de Vance. El propio empresario se encarga de marcar ese límite al reafirmar su apoyo personal al vicepresidente. La idea que circula en redes de que el "padrino político" de Vance ha decidido romper con él va más allá de lo que dijo realmente en la entrevista: Thiel cuestiona sus posibilidades en una futura elección, pero sigue definiéndose como partidario suyo.
Uno de los hombres que ayudó a construir el primer trumpismo
Thiel no habla desde una posición completamente externa. Fue uno de los empresarios tecnológicos de mayor perfil que respaldaron a Trump cuando buena parte de Silicon Valley apoyaba a Hillary Clinton en 2016. Después de las elecciones entró en el comité ejecutivo del equipo de transición presidencial, junto a nombres como Steve Bannon, Jared Kushner, Rebekah Mercer y Steven Mnuchin. La documentación oficial de la transición confirma su presencia en ese órgano encargado de ayudar a preparar la nueva Administración.
Su influencia se extendió además a la búsqueda de perfiles para puestos políticos y tecnológicos. The Washington Postinformó entonces de que Thiel estaba reuniendo nombres de empresarios e ingenieros que pudieran incorporarse al nuevo Ejecutivo, mientras STAT documentó su implicación en la evaluación de candidatos para puestos científicos y sanitarios. Su entorno terminó también colocando a varios perfiles en Washington. Por eso sus actuales críticas tienen una dimensión adicional: Thiel participó en la construcción de la primera Administración que ahora compara con la segunda.
No es la primera vez que Thiel se distancia de Trump
El desencanto tampoco comenzó ahora. En 2023, Thiel ya dijo que había cometido "muchos errores" al evaluar la primera presidencia de Trump y aseguró que aquella experiencia había sido "más peligrosa" y caótica de lo que esperaba. También decidió entonces mantenerse al margen de la financiación de la campaña presidencial republicana de 2024, después de haber apoyado directamente a Trump en 2016.
Su posición, sin embargo, nunca ha encajado completamente en una ruptura convencional con el trumpismo. Thiel continúa compartiendo con buena parte de la derecha estadounidense críticas al establishment político, al funcionamiento de determinadas instituciones y a lo que considera un estancamiento económico y tecnológico de Occidente. También mantiene una relación estrecha con Vance, una de las figuras centrales del actual Gobierno. Lo que aparece en "MD MEETS" es más bien una crítica desde dentro del espacio político que ayudó a impulsar, especialmente hacia la selección de personal y las perspectivas electorales de los republicanos.
Una entrevista que complica la lectura de 2028
Thiel tampoco ofrece una candidatura alternativa ni anuncia que vaya a trasladar su apoyo financiero al Partido Demócrata. De hecho, buena parte de su análisis está dedicado precisamente a advertir del ascenso de la izquierda socialista estadounidense, una posibilidad que considera preocupante. Su tesis es que el desgaste puede afectar simultáneamente a los dos grandes partidos: primero golpeó al establishment republicano con Trump y ahora podría alcanzar al establishment demócrata.
Ese matiz resulta fundamental para interpretar la entrevista. Thiel no está anunciando que abandone el campo republicano ni que retire su respaldo a Vance, pero sí verbaliza dudas que contrastan con su papel histórico como uno de sus principales patrocinadores. Critica la composición del segundo Gobierno de Trump, anticipa un buen desempeño demócrata en las legislativas y considera difícil el escenario presidencial tanto para Vance como para Rubio.
A menos de dos meses de las elecciones de medio mandato, las palabras adquieren relevancia precisamente por quién las pronuncia: uno de los empresarios que apostó por Trump cuando su victoria parecía improbable, participó en su primera transición presidencial y aportó millones para impulsar la carrera política del actual vicepresidente. Esta vez, su lectura del escenario republicano es considerablemente más cautelosa.