Las autoridades ucranianas han informado este jueves de la muerte de al menos tres personas y de un número adicional de heridos tras una nueva oleada de ataques nocturnos de las Fuerzas Armadas rusas contra distintas zonas del país, apenas un día después de los bombardeos que causaron 17 fallecidos y 50 heridos en Kiev.
El Servicio Estatal de Emergencias de Ucrania ha precisado que los tres fallecidos se han registrado en la localidad de Balaklia, en la región de Járkov. Los proyectiles impactaron en un terreno de propiedad privada, destruyendo varios edificios residenciales y originando varios incendios que ya han sido extinguidos.
El gobernador de Járkov, Oleg Sinegubov, ha señalado que en las últimas 24 horas una quincena de personas han resultado heridas por ataques rusos contra una veintena de pueblos y asentamientos de esta provincia.
En la región de Sumi, las fuerzas rusas han lanzado hasta ocho bombas guiadas sobre las zonas norte y central del territorio. Solo una de ellas ha sido interceptada por las defensas aéreas ucranianas. El ataque, que se ha prolongado durante ocho minutos, ha dejado una docena de heridos.
En Jersón, las autoridades locales han denunciado un nuevo “acto de terror contra la población civil” atribuido al Ejército ruso, después de que un autobús fuera alcanzado por un dron en la aldea de Komishani, lo que ha provocado seis heridos.
Por otro lado, la Fuerza Aérea ucraniana ha comunicado que durante la noche logró derribar 66 drones de algo más de un centenar de aparatos no tripulados y otros proyectiles lanzados por Rusia, entre ellos misiles antibuque Onix y antirradar J-31P.