El Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) ha alertado de que los ataques con drones perpetrados el pasado 20 de septiembre en la localidad sudanesa de Shikan, en el estado de Kordofán Norte, han acabado con más de 330.000 recursos educativos que debían distribuirse en los colegios de cara al nuevo curso.
Entre el material destruido figuran más de 292.000 libros de texto y en torno a 40.000 ejemplares destinados al refuerzo de lengua árabe y matemáticas, además de otros recursos pedagógicos. Su entrega estaba prevista para comenzar en octubre de 2026, coincidiendo con el arranque del año escolar.
Estos suministros iban dirigidos, entre otros destinos, a los centros educativos de Bara Oeste, Bara y Um Dam, por lo que su desaparición pone en riesgo el acceso a herramientas de aprendizaje para miles de niños y niñas en una región que ya sufre serias dificultades para asegurar la continuidad educativa a causa del conflicto.
En este contexto, la representante de UNICEF en Sudán, Angela Kearney, ha subrayado el impacto que tendrá la destrucción del material escolar. “Supone un revés para los niños en un momento en el que se está haciendo todo lo posible para que vuelvan a las aulas”, ha lamentado.
Kearney ha señalado igualmente que muchos menores llevan años con su educación interrumpida por la guerra y ha incidido en que los colegios arrastran ya una grave falta de profesorado, pupitres y suministros básicos. La pérdida de estos recursos almacenados, ha añadido, amenaza con agravar aún más las dificultades para garantizar una educación de calidad. “Todos los niños y niñas tienen derecho a la educación, y ese derecho debe protegerse”, ha reivindicado.
La propia distribución de materiales escolares en las zonas de Sudán afectadas por la violencia es de por sí una tarea complicada, y la destrucción de estos lotes supone un nuevo obstáculo para que los menores dispongan de espacios y herramientas adecuadas para su formación.
UNICEF insiste en que mantener abiertas las oportunidades de aprendizaje en entornos seguros resulta esencial no solo para que los niños continúen sus estudios, sino también para apoyar su recuperación tras el conflicto y ofrecerles opciones de futuro.
Ante este escenario, la organización ha instado a todas las partes enfrentadas a respetar y proteger a la población civil y a las infraestructuras no militares, de acuerdo con las obligaciones que marca el Derecho Internacional Humanitario.
En la misma línea, la agencia de Naciones Unidas ha reclamado que se salvaguarden tanto los centros educativos como los materiales destinados a la enseñanza, con el fin de que los menores puedan ejercer plenamente su derecho a la educación pese a la situación de violencia que atraviesa el país.