Con todos los focos apuntando hacia los decretos de vivienda, el Gobierno ha pisado el acelerador un proyecto de ley que tiempo ha que se había atascado y, ahora, quiere despachar con celeridad: el de protección de menores en entornos digitales.
Este martes se reunió la ponencia encargada de redactar el informe y, según confirman fuentes de las negociaciones consultadas por DEMÓCRATA, se han concretado avances porque la intención de los grupos es tratar de aprobarla en pocas semanas.
Además de algunos aspectos técnicos, la ponencia incorporó dos nuevas transaccionales que amplían el alcance de la futura norma: una para garantizar que determinados contenidos públicos destinados a los menores se elaboren también en las lenguas cooficiales y otra para que las comunidades autónomas articulen una atención sanitaria especializada para las conductas adictivas relacionadas con el uso de tecnologías y medios digitales.
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Atención sanitaria específica para las adicciones digitales
La principal novedad de las dos transaccionales afecta al ámbito sanitario. El acuerdo incorpora al proyecto la obligación de que las administraciones competentes en materia de Sanidad revisen las actuaciones de prevención de los trastornos adictivos para incluir expresamente las adicciones sin sustancia relacionadas con el uso de medios digitales.
El cambio va un paso más allá de las campañas de prevención. El nuevo artículo 11 establece que las administraciones competentes deberán promover un marco de atención especializada para los casos de conductas adictivas sin sustancias. La responsabilidad de desarrollar esta atención recaerá en las comunidades autónomas con competencias en materia sanitaria. Serán ellas las encargadas de definir, organizar y aplicar los servicios y procedimientos necesarios dentro de sus respectivas redes sanitarias.
De esta forma, la futura ley no se limitaría a abordar el problema desde la prevención o la educación digital, sino que incorpora también una vertiente asistencial para aquellos menores que desarrollen conductas adictivas vinculadas al uso de tecnologías.
La futura ley no se limitaría a abordar el problema desde la prevención o la educación digital, sino que incorpora también una vertiente asistencial
La transaccional establece además que las administraciones sanitarias deberán elaborar y difundir estudios sobre el uso de las tecnologías de la información y la comunicación por parte de los menores y poner en marcha campañas informativas dirigidas específicamente a familias, profesorado y alumnado.
Estas acciones deberán abordar los riesgos específicos asociados al uso por parte de menores de dispositivos inalámbricos y de las tecnologías y entornos digitales.
También se actuará sobre los menores que ejercen violencia digital
La modificación introduce además una referencia específica a los menores que ejercen o hayan ejercido violencia a través del entorno digital.
Los protocolos de actuación deberán revisarse para incorporar estos casos desde un abordaje integral, de modo que la respuesta no se limite únicamente a la protección de las posibles víctimas, sino que contemple también la intervención sobre los menores que hayan ejercido este tipo de conductas.
La incorporación de esta previsión amplía así el enfoque de la ley hacia las distintas posiciones que pueden ocupar los menores en los conflictos que se producen en el entorno digital.
Contenidos públicos también en lenguas cooficiales
La segunda transaccional afecta a los contenidos que deberán desarrollar las Administraciones públicas para promover un uso saludable de los entornos digitales.
El texto pactado establece que las administraciones deberán crear contenidos destinados a promover hábitos saludables, educación emocional, buen trato, igualdad de género, participación democrática y acceso a distintos formatos de cultura.
La novedad introducida por la transaccional es que estos contenidos deberán garantizar también los derechos lingüísticos de los ciudadanos y realizarse en las lenguas cooficiales. El acuerdo ha sido suscrito por Sumar, PNV, BNG, ERC y EH Bildu.
La misma enmienda incorpora, además, una nueva previsión dirigida a las familias: las administraciones deberán garantizar que puedan ejercer su derecho a que los menores no dependan de dispositivos digitales en aspectos fundamentales de su desarrollo, entre ellos la educación, la salud física y mental, el ocio o las relaciones sociales.
Asimismo, las administraciones públicas impulsarán campañas de sensibilización dirigidas al conjunto de la ciudadanía para advertir de los riesgos de contenidos que normalicen la violencia contra las mujeres.