Enfermería reclama vetar en toda España la venta y consumo de bebidas energéticas a menores

El Consejo General de Enfermería urge a vetar las bebidas energéticas a menores en toda España y endurecer la regulación por su impacto en la salud.

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Un joven mira la sección de bebidas energéticas en el supermercado. SOLSTOCK

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El Consejo General de Enfermería (CGE) ha reclamado que se prohíba en todo el territorio nacional tanto la venta como el consumo de bebidas energéticas por parte de menores de edad, siguiendo la línea de las restricciones que ya se han empezado a aplicar en comunidades como Galicia y Baleares. La organización también exige reforzar las campañas informativas para que la ciudadanía comprenda mejor los riesgos que estos productos suponen para la salud.

“Desde la profesión enfermera valoramos positivamente esta medida del Gobierno, aunque debemos ser rigurosos: existe evidencia sobre los riesgos de estas bebidas, pero todavía hay poca evidencia directa de que prohibir su venta consiga reducir por sí solo su consumo o mejorar la salud de los adolescentes a largo plazo”, explica Florentino Pérez Raya, presidente del CGE.

En este sentido, subraya la necesidad de desplegar grandes campañas de sensibilización y de continuar profundizando en la investigación sobre los efectos de estas bebidas, con el fin de diseñar políticas de salud pública más precisas que garanticen una mayor protección a la población adolescente.

“Una lata de medio litro puede contener unos 160 miligramos de cafeína, una cantidad que, para un adolescente de 50 kilos, supera ligeramente el nivel diario de referencia establecido por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria”, señala Héctor Nafría, enfermero responsable de la Unidad de Cultura Científica y de la Innovación (UCC+I) del CGE, que recuerda que estas medidas no deben nacer desde la idea de “alarmar o criminalizar a los jóvenes”, sino que debe imperar la idea de “protegerlos”.

Por otro lado, la coordinadora del comité científico de la Asociación de Enfermeras de Nutrición y Dietética (AdENyD), Marilourdes de Torres, insiste en la conveniencia de modificar la denominación de estos productos para dejar de “confundirlas” con las “bebidas refrescantes”.

“En realidad son bebidas estimulantes, por su elevada concentración de cafeína, azúcares, taurina y otros ingredientes. Deberían empezar a denominarse así para entender su impacto en la salud”, asegura. Desde la asociación apuestan por adaptar la normativa a criterios concretos relacionados con la composición de estas bebidas.

Debate sobre los límites de cafeína y el acceso de menores

La propuesta inicial del Ministerio de Consumo plantea impedir la venta de cualquier bebida energética a menores de 16 años y extender el veto hasta los 18 años cuando el producto supere los 32 miligramos de cafeína por cada 100 mililitros.

De Torres plantea ir más allá y fija como umbral que se prohíban a todos los menores de 18 años las bebidas que alcancen 15 miligramos de cafeína por cada 100 mililitros. Además, sugiere limitar el tamaño máximo de los envases a 250 mililitros. “Si está controlada la cantidad, pero es una bebida de medio litro, no tiene mucho sentido”, indica.

La experta añade que debería vetarse su presencia en máquinas de vending, situarlas en los establecimientos junto a las bebidas alcohólicas en lugar de con las “refrescantes” y exigir que las latas y botellas incluyan avisos claros y visibles que desaconsejen su consumo a menores de edad y mujeres embarazadas.

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