Pediatras alertan de un creciente retraso madurativo infantil acelerado tras la pandemia

Pediatras alertan de un aumento del retraso madurativo infantil, agravado por la pandemia y el abuso de pantallas, y reclaman más autonomía diaria.

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Expertos alertan de la tendencia acelerada en pandemia de un retraso madurativo de los niños, que precisan más autonomía CLÍNICA UNIVERSIDAD DE NAVARRA

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La doctora Belén Borrell, integrante del Departamento de Pediatría de la Clínica Universidad de Navarra, y el codirector del mismo servicio, el doctor José Manuel Moreno, han advertido de una tendencia observada en los últimos diez años, intensificada a raíz de la pandemia, en la que se aprecia un retraso en la maduración de los niños, que necesitan ganar en autonomía.

"Son procesos que requieren que el niño esté preparado, pero también la implicación necesaria de los padres", ha indicado Moreno al referirse a aprendizajes cotidianos como comer sin ayuda, dejar el pañal, el chupete o el biberón, así como al inicio cada vez más tardío del habla. Según ha explicado, una exposición elevada a las pantallas y una interacción más pobre con el entorno están favoreciendo este retraso madurativo, sobre todo en el ámbito del lenguaje.

Borrell ha subrayado el incremento de las solicitudes de programas de atención temprana y ha recalcado que la crisis sanitaria por SARS-CoV-2 actuó como un "catalizador crítico". Estudios observacionales con cohortes españolas han mostrado que los diagnósticos de retraso aislado del lenguaje se duplicaron justo después de los confinamientos, hasta suponer el 62,9 por ciento de las derivaciones a consultas especializadas o a unidades de atención temprana.

"Los datos epidemiológicos internacionales previos a 2020 ya advertían un aumento paulatino en la prevalencia de los trastornos del desarrollo, situándose entre el 25,3 y el 27,7 por ciento en muestras globales", ha recordado la especialista. A este escenario se suma que el acceso a dispositivos con pantalla y su uso diario es cada vez más habitual incluso entre los lactantes.

Las pantallas antes de los seis años, sin nivel seguro

En esta línea, la Asociación Española de Pediatría (AEP) sostiene que, por debajo de los seis años, no se puede hablar de una cantidad de exposición segura. Además de interferir en la adquisición del lenguaje, el uso digital precoz puede generar dificultades para afrontar las demandas y frustraciones propias de cada fase del desarrollo, con posibles consecuencias posteriores en la capacidad de autorregulación.

Moreno ha profundizado también en la tendencia de muchos progenitores a evitar que el niño se equivoque o lo pase mal, bloqueando que resuelva por sí mismo los retos del día a día. "Observamos un aumento de menores sobreprotegidos en sus actividades, pero desatendidos en la intimidad del núcleo familiar, precisamente por esa sobreprotección y el abuso de pantallas", ha indicado, para añadir que "esto conlleva una alteración de estos hitos y contribuye al incremento del retraso madurativo global y del lenguaje".

Por este motivo, los expertos insisten en que los niños deben asumir pequeños retos acordes a su edad, como vestirse, comer de forma autónoma, recoger sus juguetes o aprender a ir al baño sin ayuda. "Cuando los padres hacemos todo por ellos, incluso con la intención de ayudarles, les estamos privando de oportunidades para aprender", ha apuntado Moreno, quien ha remarcado que "la interacción con los familiares, el juego compartido, la conversación o la lectura fortalecen la comunicación y el aprendizaje, que no pueden sustituirse por un consumo pasivo de contenidos".

"El objetivo es distinguir entre una maduración algo más lenta, que puede encontrarse dentro de la normalidad, y situaciones que requieren una valoración o seguimiento específico", ha señalado el pediatra. Por ello, defiende respetar el ritmo propio de cada menor, acompañándolo en su crecimiento y observando su evolución global. Cuando las dificultades se mantienen en el tiempo o repercuten en varias áreas del desarrollo, los especialistas recomiendan acudir al pediatra para una evaluación más detallada.