La coordinadora del Área de Enfermedad Pulmonar Intersticial Difusa (EPID) de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR), la doctora Ana Villar, ha remarcado que “preservar durante más tiempo la función pulmonar y la calidad de vida de las personas con fibrosis pulmonar idiopática” pasa por “diagnosticar antes” esta patología.
Asimismo, ha señalado que “garantizar un seguimiento especializado y continuar investigando para disponer de nuevas estrategias terapéuticas” constituyen los otros “pilares” necesarios para “mejorar el pronóstico de los pacientes” con esta enfermedad crónica, progresiva, grave y de origen desconocido, que conlleva un deterioro continuado de la función respiratoria.
Coincidiendo con la conmemoración, este lunes 7 de septiembre, del Día Mundial de la Fibrosis Pulmonar Idiopática, Villar ha puesto en valor los “avances importantes en su conocimiento y tratamiento” logrados “en los últimos años”. Por este motivo ha recalcado la importancia de perfeccionar el diagnóstico precoz, dado que este “es fundamental para poder valorar al paciente en una unidad especializada e iniciar las estrategias terapéuticas y de seguimiento adecuadas antes de que se produzca un deterioro mayor de la función pulmonar”.
En este contexto, ha repasado los síntomas más habituales, entre ellos la disnea progresiva y la tos seca persistente, que pueden confundirse con otras patologías respiratorias y provocar demoras en la identificación de la enfermedad. Ante signos que se mantienen o empeoran con el tiempo, ha instado a acudir a un profesional sanitario para esclarecer su causa.
Avances terapéuticos recientes
Entre los progresos alcanzados, ha destacado que la Comisión Europea otorgó el pasado mes de julio la autorización de comercialización a nerandomilast, comercializado como “Jascayd”, para tratar a adultos con fibrosis pulmonar idiopática y progresiva. De acuerdo con la Agencia Europea del Medicamento (EMA, por sus siglas en inglés), este medicamento presenta un mecanismo de acción distinto al de otras terapias disponibles y actúa inhibiendo de forma preferente la enzima PDE4B, implicada en los procesos de fibrosis e inflamación pulmonar.
Igualmente, se han difundido recientemente en la revista “The New England Journal of Medicine” los datos de los ensayos clínicos en Fase 3 “TETON-1” y “TETON-2”, en los que el uso de treprostinil inhalado se relaciona con una menor reducción de la capacidad vital forzada frente a placebo y con un menor riesgo de empeoramiento clínico.
Ante este escenario, Villar ha reiterado que es “prioritario” seguir “impulsando la investigación en enfermedades pulmonares intersticiales”, además de “favorecer un diagnóstico temprano y garantizar que los pacientes puedan acceder a una atención especializada”. Según ha concluido, “el abordaje de estas patologías requiere un enfoque multidisciplinar, en el que participen neumólogos, radiólogos, patólogos, profesionales de Enfermería y Fisioterapia respiratoria, junto con otros especialistas, según las necesidades de cada paciente”.