Los dos acusados de filtrar parte del examen de acceso a RTVE en septiembre de 2024 se enfrentan a peticiones de hasta seis años de prisión, después de que la Fiscalía, la Abogacía del Estado y los sindicatos CCOO, USO y CGT hayan presentado sus escritos de acusación. La investigación judicial atribuye a ambos, vinculados a UGT, la presunta filtración de 89 de las 120 preguntas de una oposición que tuvo que suspenderse cuando miles de aspirantes se disponían a realizarla.
Según publica elDiario.es, que ha tenido acceso a las actuaciones judiciales y a los escritos de acusación, los investigados son Julián Pérez, representante de UGT en el comité encargado de elaborar el examen, y César Moreno, también vinculado al sindicato. Ambos fueron procesados el pasado febrero por un presunto delito de revelación de secretos y se encuentran ahora pendientes de la apertura del juicio oral.
Las acusaciones sostienen que las preguntas fueron remitidas a una periodista interina de RTVE que, lejos de utilizarlas, denunció internamente la filtración, lo que permitió detectar las irregularidades y suspender la prueba.
Hasta seis años de prisión y una indemnización de 67.000 euros
Las peticiones de condena varían según la acusación. CCOO, USO y CGT solicitan las penas más elevadas, al atribuir a los dos investigados delitos de revelación de secretos y organización criminal. Reclaman seis años de cárcel para César Moreno y cuatro para Julián Pérez.
La Fiscalía solicita tres años de prisión para Moreno y dos para Pérez, mientras que la Abogacía del Estado, en representación de RTVE, pide dos años para el primero y dos años y medio para el segundo.
Además, la corporación pública reclama que ambos abonen 66.791,93 euros, correspondientes a los gastos que ocasionó la repetición del examen, entre ellos la elaboración externa de la nueva prueba, la impresión de los cuestionarios y el alquiler de las instalaciones universitarias.
Las peticiones de condena todavía no constituyen una resolución judicial. Los dos acusados deberán presentar sus escritos de defensa antes de la celebración del juicio.
Un documento llamado 'Lobo' con las preguntas del examen
La investigación se remonta al 26 de septiembre de 2024, cuando el comité de valoración responsable de la oposición de informador se reunió para elaborar las preguntas. En aquella sesión, en la que participó Julián Pérez, se prepararon 360 cuestiones de las que posteriormente debían seleccionarse 120 de forma aleatoria.
Según la investigación policial, durante aquella reunión se proyectó una fotografía de unos perros y se mencionó que uno de ellos se llamaba Lobo, un detalle que posteriormente resultaría relevante para reconstruir la presunta filtración.
Los investigadores sostienen que, al día siguiente, Pérez creó un archivo PDF denominado 'Lobo', que contenía buena parte de las preguntas del examen. El documento habría llegado después a César Moreno, quien presuntamente lo remitió a una periodista interina afiliada a UGT.
La Abogacía del Estado recoge en su escrito que Moreno acompañó el envío con instrucciones para limitar el número de respuestas correctas y evitar sospechas. "Acierta un máximo de 70 bien y falla 6, aprox", señalaba uno de los mensajes atribuidos al acusado, que también habría recomendado eliminar las comunicaciones.
Cristina Ónega, entre los testigos propuestos
La periodista que recibió el documento no utilizó las preguntas filtradas y comunicó los hechos a responsables de RTVE, hasta que la información llegó a Cristina Ónega, directora del Canal 24 Horas y miembro del comité que había preparado la oposición.
La denuncia interna provocó la convocatoria de una reunión de urgencia durante la madrugada del día previsto para el examen, que terminó con la suspensión de la prueba. Miles de aspirantes que habían acudido al campus de Somosaguas de la Universidad Complutense de Madrid se quedaron sin poder realizarla.
Las acusaciones han solicitado que Cristina Ónega declare como testigo en el futuro juicio, junto con la periodista que recibió las preguntas y otras personas que participaron en la comunicación de las irregularidades.
Entre los elementos reunidos durante la instrucción figuran conversaciones aportadas por testigos, informes de la Policía Judicial y datos informáticos que, según el instructor, relacionan la creación del documento con uno de los acusados.
Los sindicatos denuncian un supuesto plan para favorecer a determinados aspirantes
La acusación ejercida por CCOO, USO y CGT va más allá de la calificación jurídica planteada por la Fiscalía y la Abogacía del Estado. Los tres sindicatos consideran que existió un "plan preconcebido" para facilitar la filtración de las preguntas y favorecer a determinados aspirantes frente al resto.
Por este motivo, añaden el presunto delito de organización criminal y argumentan que los hechos perjudicaron los principios de igualdad, mérito y capacidad que deben regir el acceso al empleo público.
El procedimiento se encuentra todavía en una fase previa al juicio oral. Según elDiario.es, una de las defensas ha reclamado que la Policía aporte las copias forenses completas de los dispositivos intervenidos para poder encargar un análisis pericial propio y comprobar la existencia y trazabilidad de los indicios.
La causa judicial llega a su fase de acusación dos años después de la suspensión de una prueba que formaba parte del primer proceso de oposiciones de RTVE desde 2007. El tribunal será el encargado del enjuiciamiento quien determine si los hechos constituyen delito y la eventual responsabilidad penal de los acusados.