Los trabajos para exhumar la fosa común del cementerio municipal de Cáceres han dado comienzo este martes, 7 de octubre, una vez finalizados los trámites administrativos y reunidos todos los permisos y autorizaciones imprescindibles para poder iniciar la intervención.
La operación está a cargo de la Sociedad de Ciencias Aranzadi, referente en arqueología y antropología forense vinculada a la memoria democrática, en coordinación con la Asociación Memorial en el Cementerio de Cáceres (Amececa) y la Diputación Provincial de Cáceres. La actuación se enmarca en el convenio firmado entre estas tres entidades para la investigación, localización, exhumación e identificación de personas represaliadas por el franquismo.
El proyecto se financia con fondos de la Diputación de Cáceres y de la Secretaría de Estado de Memoria Democrática, y se considera una de las iniciativas de memoria democrática de mayor envergadura emprendidas en Extremadura hasta ahora.
Debido a las dimensiones de la fosa, que podría albergar el mayor número de cuerpos pendientes de exhumar de toda la comunidad, está previsto que las labores se desarrollen de forma escalonada y por fases durante varios meses.
Las investigaciones históricas y las fuentes documentales señalan la posible presencia de varios centenares de personas represaliadas en el área donde se ubica actualmente el Memorial dedicado a las víctimas mortales de la represión franquista en la ciudad de Cáceres, dentro del propio camposanto.
Asimismo, durante todo el proceso “se extremarán las precauciones para tratar de interferir lo menos posible en el normal desarrollo de la actividad habitual en el cementerio municipal”, informa la diputación cacereña.
En una primera etapa, el equipo técnico se centrará en la delimitación arqueológica de la fosa y en la apertura de las primeras zonas de excavación. Posteriormente, se avanzará en la recuperación de restos, su documentación científica y el análisis antropológico forense correspondiente.
El plan de trabajo incluye además la obtención de muestras biológicas y la realización de análisis genéticos con el objetivo de facilitar, cuando sea viable, la identificación y entrega de los restos a sus familiares.
Por su parte, Amecesa ha subrayado que este arranque supone “un paso histórico largamente esperado por familiares y descendientes de las víctimas, así como por todas las personas comprometidas con la verdad, la justicia y la reparación”.
La asociación ha invertido años en recopilar testimonios, reunir documentación histórica y localizar a posibles familiares, una labor que ha sido clave para que este proyecto pudiera ponerse en marcha.
El equipo especializado de Aranzadi ejecutará la intervención bajo criterios estrictamente científicos y siguiendo los protocolos vigentes para exhumaciones de víctimas de la Guerra Civil y de la dictadura franquista.
La actuación abarcará trabajos arqueológicos, antropológicos y genéticos que permitirán registrar con el máximo rigor histórico las condiciones de los enterramientos y avanzar en la identificación de las personas recuperadas.
Amececa, Aranzadi y la Diputación de Cáceres sostienen que el inicio de estas labores “representa un importante avance en la recuperación de la memoria democrática y en el reconocimiento de quienes sufrieron la represión franquista, reafirmando el compromiso institucional y social con la dignificación de las víctimas y el derecho de sus familias a conocer el paradero de sus seres queridos”.