Coincidiendo con el inicio de la campaña de verdeo en la provincia de Sevilla, Asaja reunió este martes al sector olivarero en su tradicional Jornada de Aceituna de Mesa, que alcanza ya su 44ª edición. El encuentro, celebrado en el Círculo Cultural Unión Olivarense (Olivares) con el apoyo económico de la Diputación de Sevilla y la colaboración de la Fundación Caja Rural del Sur, la entidad anfitriona y Asegasa, congregó a más de un centenar de profesionales para analizar la situación actual de la aceituna de mesa en el arranque de la recolección.
Según las previsiones de Asaja, la campaña de verdeo no superará las 460.000 toneladas. El responsable de la sectorial de aceituna de mesa de la organización agraria, José Pedro Guzmán, fue el encargado de desgranar los datos de la campaña, que arrancaba con unas expectativas muy positivas tras cuatro años seguidos de sequía.
Las lluvias abundantes del último año hidrológico, el buen estado vegetativo de las fincas, un cuajado adecuado del fruto y unas temperaturas moderadas en agosto permitieron llegar a septiembre con una aceituna en “excelentes condiciones de desarrollo y calibre”, lo que hacía prever una producción elevada y de gran calidad.
No obstante, el primer aforo difundido por Interaceituna, que calculaba una producción de 638.000 toneladas, tuvo un efecto inmediato en la formación de precios. A partir de estas cifras comenzaron a publicarse las primeras tablas de compra, “reflejando una importante depreciación de los precios respecto a la campaña anterior”.
Una bajada que, en palabras de Guzmán, “no encuentra justificación en la situación real de mercado ni en los balances de campaña, ya que partimos de unos recursos de mercado muy justos para cubrir el mercado nacional e internacional, con un stock inicial de 360.000 toneladas”. El técnico de Asaja-Sevilla explicó que, desde el 2 de septiembre, el campo sufrió un “giro radical” por una intensa ola de calor, con máximas de entre 40 y 44 grados y mínimas entre 29 y 32 grados.
Este episodio de temperaturas extremas provocó una pérdida acelerada de humedad en el olivar, dejando árboles deshidratados y fruto arrugado y agostado. El deterioro de la aceituna obligó a corregir a la baja el aforo inicial y “puso en evidencia que las estimaciones realizadas a comienzos de campaña ya no reflejaban la realidad agronómica existente en las explotaciones”.
Ante este escenario, los últimos cálculos de Asaja-Sevilla rebajan la producción a 459.000 toneladas, “una merma cercana al 28% respecto a las previsiones iniciales, unas pérdidas que puedan incrementarse si continúan las actuales condiciones meteorológicas durante las próximas semanas, como se advirtía este martes en la jornada”. De ese volumen, 128.000 toneladas serían de manzanilla, con una caída del 40% sobre el primer aforo; 30.000 toneladas de gordal, un 8% menos de lo estimado al principio, y 221.000 toneladas de hojiblanca, con un recorte del 22%.
Precios por debajo de los costes de producción
Pese a esta reducción notable de la cosecha y a la falta de calibres comerciales suficientes en el campo, Asaja-Sevilla denuncia que las cotizaciones ofrecidas no solo no han repuntado, sino que en muchos casos se sitúan por debajo de los costes medios de producción. Así se desprende del estudio de costes del cultivo de aceituna de mesa publicado por AEMO el pasado 10 de septiembre, que alerta de que determinadas prácticas comerciales podrían vulnerar los principios de la Ley de la Cadena Alimentaria.
A esta situación se suman las estrictas exigencias de calibre por parte de los compradores, de modo que cuando las partidas no alcanzan el tamaño mínimo exigido se derivan a molino para aceite a un precio de 0,25 euro/kg, según recogen las tablillas de precios, “la mitad de lo que cuesta recolectarlo, lo que provoca pérdidas para los agricultores”, subrayó Guzmán.