El primer caso positivo de virus shamonda confirmado en Cantabria, localizado en una vaca lechera de una explotación de Riotuerto, corresponde a una variante que hasta ahora no se había identificado en España, según han indicado a Europa Press fuentes de la Consejería de Ganadería.
En concreto, el foco cántabro ha sido tipificado como Shamonda-Europe tipo 2, mientras que los otros nueve positivos que, hasta la mañana del miércoles, tenía registrados el Ministerio se corresponden con el tipo 1.
Aunque existen diferencias genéticas entre ambos genotipos, por el momento no se han apreciado variaciones en la forma de presentación clínica de la enfermedad, tal y como se recoge en un informe de situación remitido el día 8 por el departamento que encabeza Luis Planas.
Ese documento detalla que el tipo 1 se ha identificado sobre todo en Francia, Suiza y el sur de Alemania, mientras que el tipo 2 se ha localizado principalmente en el oeste de Francia, Países Bajos y el norte de Alemania.
El virus shamonda afecta sobre todo al ganado bovino, especialmente al vacuno de leche, aunque también puede presentarse en ovejas, cabras y caballos, si bien en estas especies suele cursar de forma asintomática, según explicó la consejera del área, María Jesús Susinos, en la rueda de prensa del miércoles en la que anunció el primer positivo en la comunidad.
La responsable autonómica recalcó que la enfermedad, transmitido por la picadura de mosquitos del género culicoides, “no afecta a las personas, ni de manera directa ni por consumo de productos”.
En cambio, sí puede acarrear consecuencias “relevantes” en el plano económico, ya que las vacas infectadas ven reducida su producción de leche (entre un 10 y un 20 por ciento entre los 7 y 10 días posteriores al contagio, para ir recuperándola después, aunque sin llegar de nuevo al 100%).
Asimismo, el virus puede provocar trastornos reproductivos en hembras gestantes, con posibles abortos, reabsorciones embrionarias y otras alteraciones durante la gestación.
La mortalidad directa asociada al shamonda es, según precisó Susinos, “baja”, pero la morbilidad —es decir, el porcentaje de animales que pueden llegar a contagiarse dentro de una misma explotación— resulta “muy elevada, llegando a afectar al 100%”.
Ante la ausencia de una vacuna específica (los animales enfermos se tratan con antivirales), la “única y fundamental” herramienta con la que cuentan los ganaderos para intentar frenar la propagación entre sus reses es reforzar las medidas de bioseguridad, tal y como insistió la consejera.
Además, será necesario aguardar a un cambio en las condiciones meteorológicas, con la llegada de las lluvias, el descenso de las temperaturas y el fin del periodo de actividad del vector.
El virus shamonda se identificó por primera vez en Nigeria a mediados de los años 60 del siglo XX y, hasta este año, solo se había comunicado de forma esporádica en distintas zonas de África occidental, oriental y meridional, así como en Japón.
En el continente europeo, el patógeno se detectó por primera vez este verano, en julio, en Suiza y, desde entonces, se han confirmado casos en Alemania, Francia, Austria, Bélgica, Países Bajos, Liechtenstein e Italia.
En Francia se identificó a comienzos de septiembre y, en España, el Laboratorio Central de Veterinaria de Algete (Madrid) —centro nacional de referencia— verificó la presencia del shamonda en explotaciones de Córdoba y Toledo, a las que se han añadido posteriormente los focos de Cantabria, Ávila y Madrid.