Canarias cierra otro verano récord, pero el turismo avisa: se acaba el efecto pospandemia

Canarias encara el final de la temporada estival con ocupaciones de entre el 80% y el 85%, máximos de empleo y unos ingresos que siguen creciendo pese al estancamiento de las pernoctaciones. El sector turístico considera que el verano ha sido positivo, pero advierte de un cambio de ciclo: el fuerte impulso viajero posterior a la pandemia empieza a agotarse, mercados como el alemán muestran debilidad y el aumento de los costes está reduciendo la rentabilidad de hoteles y empresas

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El Congreso Estatal de Turismo Activo y Ecoturismo será este año en Canarias

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El turismo canario termina agosto con cifras todavía muy elevadas, pero con señales de que la etapa de crecimientos excepcionales posterior a la pandemia está llegando a su fin. La ocupación se ha mantenido este verano en torno al 80%-85%, dependiendo de la isla, los ingresos continúan avanzando y el empleo turístico se mueve en niveles históricos. Sin embargo, visitantes y pernoctaciones comienzan a mostrar una evolución mucho más moderada y las empresas alertan de que facturar más ya no significa necesariamente ganar más.

El diagnóstico compartido por representantes empresariales y el Gobierno de Canarias es el de un verano bueno, pero más estable que expansivo. José María Mañaricúa, presidente de la Federación de Empresarios de Hostelería y Turismo de Las Palmas (FEHT), lo define como un "buen año turístico", mientras el viceconsejero de Turismo, José Manuel Sanabria, habla de una temporada "muy buena". Ambos ponen el foco en el aumento de los ingresos y la fortaleza del empleo incluso en un contexto en el que el número de viajeros ya no crece al ritmo de los últimos ejercicios.

Más viajeros, pero menos noches en julio

Los últimos datos oficiales reflejan esa aparente contradicción. Según el Instituto Canario de Estadística (ISTAC), 1,3 millones de viajeros se alojaron en hoteles y apartamentos de Canarias durante julio, un 0,7% más que un año antes, pero las pernoctaciones descendieron un 0,3%, hasta los 8,9 millones de noches. La ocupación por habitaciones y apartamentos se situó en el 78,6%, con Lanzarote como la isla con un mayor índice.

La moderación ya se había observado en junio: los viajeros aumentaron un 0,5%, pero las noches contratadas cayeron un 1,8%, con un retroceso del 2,9% entre los turistas extranjeros. El dato muestra que Canarias continúa atrayendo visitantes, aunque estos tienden a reducir ligeramente la duración de sus vacaciones.

Los datos exclusivamente hoteleros del INE ofrecen otra perspectiva del mismo fenómeno. En julio, Canarias recibió 1,059 millones de viajeros en hoteles, un 5% más interanual, mientras las pernoctaciones hoteleras avanzaron un 2,39%. Las diferencias con las cifras del ISTAC se explican porque este último incorpora también los alojamientos extrahoteleros.

Menos estancias, pero más dinero

La principal fortaleza del verano está en los ingresos. Pese al ligero descenso de las pernoctaciones, hoteles y apartamentos facturaron 507 millones de euros en julio, un 5,8% más que en 2025, mientras la tarifa media por habitación ocupada alcanzó los 131,9 euros. En junio la facturación ya había crecido un 5,3%, hasta los 395 millones.

La evolución del gasto refuerza esa tendencia. Durante el segundo trimestre, los turistas dejaron en Canarias 4.851 millones de euros, un 10,2% más que un año antes, y el desembolso medio diario aumentó desde 157,9 hasta 181 euros por persona. Tenerife concentró el 38,4% del gasto y Gran Canaria el 24,4%.

Gran Canaria ofrece un ejemplo especialmente claro. En el segundo trimestre recibió un 2,8% menos de visitantes, pero la facturación turística aumentó un 0,48%, hasta los 1.185,1 millones de euros, el mayor volumen registrado por la isla para ese periodo. El mayor gasto individual compensó así la reducción de turistas.

"Se está acabando el efecto champán post-Covid"

El presidente de Ashotel, Jorge Marichal, introduce una de las principales cautelas. En declaraciones recogidas este domingo por la Cadena SER, sostiene que "se está acabando el efecto champán post-Covid", expresión con la que describe la explosión de demanda turística que se produjo después de las restricciones sanitarias y que impulsó durante varios ejercicios consecutivos viajes, ocupación y precios.

La normalización se aprecia especialmente en los meses que tradicionalmente son más débiles para Canarias. Mayo y junio registraron un comportamiento menos intenso y el verano fue recuperándose después gracias, entre otros factores, al peso creciente de las reservas de última hora. En los establecimientos asociados a Ashotel en la provincia de Santa Cruz de Tenerife, julio terminó con una ocupación del 80,38%, apenas un punto por debajo de 2025 pero muy por encima de las reservas que se habían contabilizado unas semanas antes.

Marichal considera que septiembre todavía deberá confirmar el balance definitivo, aunque prevé resultados positivos en la mayoría de las islas y una temporada similar a la del año pasado. Uno de los principales puntos débiles es el mercado alemán, que está funcionando peor que otros grandes emisores, mientras el turismo nacional tampoco ha mostrado la misma intensidad que en veranos anteriores.

El empleo turístico alcanza máximos

El mercado laboral es otro de los indicadores positivos. En julio, los establecimientos hoteleros y extrahoteleros contabilizados por el ISTAC empleaban a 76.719 trabajadores, frente a los 74.510 registrados en junio. Desde el Gobierno autonómico vinculan este comportamiento con la mejora general del empleo en las islas, mientras la patronal destaca que el sector cuenta actualmente con más trabajadores que nunca.

El tráfico aéreo también se mantiene en niveles elevados. Los aeropuertos canarios gestionaron 4,69 millones de pasajeros en julio, un 1,3% más que un año antes. Los vuelos nacionales aumentaron un 4,3%, hasta 2,22 millones de viajeros, mientras los internacionales se mantuvieron prácticamente estables, con un descenso del 0,1%.

El problema: ingresar más y ganar menos

El aumento de la facturación no se está trasladando de la misma manera a los beneficios. Fernando Estany, vicepresidente de la FEHT, explica que la ocupación acumulada hasta julio se encontraba aproximadamente uno o dos puntos por debajo del ejercicio anterior, aunque las reservas se recuperaron después del segundo trimestre. Su principal advertencia está en los costes: "Mantenemos los ingresos pero los costes sí que nos han subido mucho".

Energía, salarios, alimentación, suministros y otros gastos empresariales han aumentado, de modo que unas tarifas hoteleras más altas y un mayor gasto turístico pueden convivir con una rentabilidad inferior. Estany anticipa precisamente que los márgenes del negocio turístico serán "bastante inferiores" este año.

Canarias entra en una etapa de normalización

La fotografía que deja el final de agosto es, por tanto, menos la de un nuevo salto en número de turistas que la de un destino instalado en niveles históricamente muy elevados que empieza a crecer de otra manera. Las estancias se estabilizan o retroceden ligeramente, pero el gasto por viajero aumenta, la facturación marca máximos en algunos territorios y el empleo conserva una fortaleza notable.

El cambio de escenario plantea ahora una nueva prueba para el principal motor económico de las islas. Tras varios años beneficiándose de la demanda acumulada después de la pandemia, Canarias deberá mantener ingresos y empleo sin poder confiar en que el número de visitantes siga creciendo de forma automática cada temporada. El verano de 2026 confirma que el turismo continúa fuerte; también que el llamado "efecto champán" empieza a perder fuerza y que la próxima batalla estará cada vez más en la rentabilidad, el gasto por visitante y la capacidad para mantener la competitividad sin depender de nuevos récords de llegadas.

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