España vuelve a estar entre las mejores selecciones del mundo. El equipo de Miguel Méndez derrotó este domingo a Alemania por 81-58 en Berlín y conquistó la medalla de bronce del Mundial femenino, la cuarta presea mundialista de su historia y la primera desde 2018.
El partido dejó, sobre todo, dos nombres propios. Iyana Martín firmó una actuación enorme con 22 puntos y nueve asistencias, mientras Awa Fam volvió a confirmar a sus 20 años que ya pertenece a la élite internacional. Pero alrededor de ellas apareció todo lo que ha sostenido a España durante el campeonato: la experiencia de Alba Torrens, el talento de María Conde, la fiabilidad de Maite Cazorla, el empuje de Raquel Carrera y la energía de Elena Buenavida y Alicia Flórez.
Iyana Martín se adueña del partido
Alemania jugaba en casa, con el Uber Arena empujando desde el primer minuto, pero España salió sin complejos. Iyana Martín tomó rápidamente el control del ataque, manejó el ritmo y castigó desde el perímetro mientras Awa Fam imponía su físico cerca del aro.
España llegó a dominar el primer cuarto con claridad y encontró también puntos en Megan Gustafson y Mariona Ortiz. El encuentro cambió durante el segundo periodo, cuando Alemania aumentó la intensidad, endureció la defensa y consiguió igualar el marcador apoyándose en Leonie Fiebich, Peterson y Sabally.
La selección española atravesó entonces su momento más complicado. Había perdido fluidez, encontraba menos espacios y Alemania amenazaba con convertir el partido por el bronce en un duelo largo y cerrado. Incluso en ese tramo España consiguió marcharse al descanso por delante, 40-36.
Raquel Carrera rompe el partido
La respuesta llegó después del descanso. Maite Cazorla abrió el camino desde el triple y Raquel Carrera encontró varios ataques consecutivos cerca del aro que devolvieron seguridad al equipo.
España apretó atrás y el partido comenzó a cambiar definitivamente. Un parcial de 15-3 permitió escapar al conjunto de Miguel Méndez hasta el 55-39 y, cuando Alemania amagó con reaccionar apoyada por su público, volvió a aparecer Iyana Martín.
La base española anotó desde fuera, aceleró cuando encontró espacios y volvió a generar ventajas para sus compañeras. Elena Buenavida añadió rebotes y energía en los minutos en los que el encuentro podía volver a complicarse.
María Conde y Maite Cazorla sentencian a Alemania
Alemania necesitaba una reacción rápida en el último cuarto, pero España ya controlaba el encuentro. María Conde y Maite Cazorla castigaron desde el triple y la defensa española terminó por reducir las opciones ofensivas de las anfitrionas.
La ventaja siguió creciendo hasta el 81-58 definitivo. España había llegado al partido por el bronce después de exigir al máximo a Estados Unidos en semifinales y cerró el Mundial con una victoria incontestable ante la selección local.
El resultado tiene también un componente generacional. Martín y Fam, ambas de 20 años, han asumido responsabilidades propias de jugadoras mucho más experimentadas durante todo el torneo. FIBA ya las había señalado antes de las rondas decisivas como dos de las grandes jóvenes del campeonato.
Alba Torrens suma su cuarta medalla mundialista
Alba Torrens añade a sus 37 años otra medalla a una trayectoria extraordinaria con la selección. El bronce de Berlín es su cuarta medalla en una Copa del Mundo y conecta dos generaciones del baloncesto español: la que convirtió a España en una potencia internacional y la que empieza ahora a tomar el relevo.
La selección había conseguido anteriormente la plata mundialista de 2014 y los bronces de 2010 y 2018. Ocho años después del último podio, España regresa a las medallas con un equipo profundamente renovado.
Iyana Martín y Awa Fam, las caras del futuro de España
El Mundial de Berlín deja una conclusión difícil de ignorar. Iyana Martín y Awa Fam han pasado en apenas un torneo de ser dos de las mayores promesas del baloncesto español a jugar minutos decisivos contra las mejores selecciones del mundo.
Martín ya había firmado partidos de 20 puntos frente a Mali y Japón y había sido una de las principales amenazas españolas contra Estados Unidos. Fam ha aportado presencia interior, rebote, defensa y capacidad para jugar lejos del aro durante todo el campeonato.
España se marcha de Berlín con el bronce después de vencer dos veces a la anfitriona Alemania durante el torneo, superar a Australia en cuartos y competir hasta el último periodo contra Estados Unidos en semifinales. Esta vez, además de la medalla, se lleva la confirmación de una nueva generación.