Hasta hace apenas unas semanas, el Santiago Bernabéu aparecía como el gran favorito para albergar la final del Mundial de 2030. El nuevo estadio del Real Madrid, su capacidad, la infraestructura de la capital y la experiencia de España en la organización de grandes acontecimientos deportivos situaban a Madrid por delante de cualquier otra sede de la candidatura compartida con Portugal y Marruecos.
Sin embargo, las informaciones publicadas este miércoles por el diario británico The Times han abierto un escenario completamente distinto. Según ese periódico, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, habría ofrecido a Marruecos, y concretamente al Rey Mohammed VII, la organización de la final a cambio del respaldo político del bloque africano para garantizar su continuidad al frente del organismo. La FIFA ha negado de forma oficial esa versión, pero el impacto político de la información ha sido inmediato.
La pregunta que muchos aficionados se hacen ahora es inevitable: ¿corre realmente España el riesgo de perder la final del Mundial?
La respuesta exige separar los hechos de las especulaciones.
Primera clave: no existe ninguna decisión oficial
A día de hoy, no hay ninguna resolución de la FIFA que retire al Santiago Bernabéu la posibilidad de albergar la final del Mundial.
Tras la publicación de The Times, -recoge la Cadena SER- (Cadena SER). El Gobierno español, por su parte, ha reiterado que continuará trabajando para que el partido más importante del campeonato se dispute en España.
Por tanto, afirmar que Madrid ha perdido la final sería, hoy por hoy, incorrecto.
Segunda clave: el Bernabéu ya no es un favorito incontestable
Que no exista una decisión no significa que el escenario permanezca igual que hace unas semanas.
Hasta ahora, la percepción generalizada era que el Santiago Bernabéu reunía las mejores condiciones deportivas, logísticas y comerciales para acoger la final.
Las informaciones conocidas este miércoles han cambiado esa percepción. Por primera vez, la posibilidad de que Casablanca aspire seriamente al partido decisivo ha entrado en el debate internacional.
Tercera clave: la crisis de Gianni Infantino cambia el tablero
El origen de la polémica no está únicamente en Marruecos.
El verdadero detonante es la situación interna que atraviesa la FIFA.
Gianni Infantino afronta uno de los momentos más delicados desde que accedió a la presidencia. Las críticas por su gestión, la controversia generada por su proyecto para reorganizar la explotación comercial del Mundial y el creciente malestar dentro de varias federaciones han debilitado su posición de cara al Congreso de 2027, en el que previsiblemente buscará un nuevo mandato.
Es en ese contexto donde surge la información publicada por The Times, que vincula la elección de la sede de la final con la búsqueda de apoyos políticos dentro de la FIFA.
Cuarta clave: Marruecos llega con más influencia que nunca
Si hay un país cuya posición internacional ha crecido en los últimos años dentro del fútbol mundial, ese es Marruecos.
La organización de la Copa África, la construcción del futuro estadio Hassan II de Casablanca -proyectado para superar los 110.000 espectadores- y el creciente peso de la Confederación Africana de Fútbol convierten al reino alauí en un actor con mucha mayor capacidad de influencia que cuando comenzó a gestarse la candidatura conjunta.
Ese cambio explica por qué cualquier movimiento relacionado con Marruecos adquiere hoy una enorme trascendencia política dentro de la FIFA.
Quinta clave: España sigue teniendo importantes ventajas
A pesar de la polémica, España continúa presentando argumentos objetivos muy sólidos.
El Santiago Bernabéu figura entre los estadios más modernos del mundo, Madrid dispone de una red de comunicaciones difícilmente comparable, cuenta con una amplia capacidad hotelera y posee una acreditada experiencia en la organización de grandes acontecimientos deportivos internacionales.
Estos factores siguen jugando a favor de la candidatura española y explican por qué el Gobierno mantiene públicamente su confianza en que la final pueda disputarse en Madrid.
Sexta clave: la decisión nunca ha sido únicamente deportiva
La historia de la FIFA demuestra que las grandes decisiones nunca responden exclusivamente a criterios técnicos.
Los equilibrios entre confederaciones, la representación geográfica, la diplomacia deportiva y los intereses institucionales forman parte del proceso de toma de decisiones del organismo.
Por ese motivo, el debate abierto estos días trasciende la comparación entre el Bernabéu y el futuro estadio Hassan II. Lo que realmente está en juego es el equilibrio político dentro de la FIFA en un momento especialmente delicado para su presidente. (The Times)
Séptima clave: España no ha perdido la final, pero tampoco puede darla por asegurada
La conclusión es probablemente menos rotunda que muchos titulares publicados en las últimas horas.
España no ha perdido la final del Mundial de 2030 porque no existe ninguna decisión oficial que así lo establezca.
Pero tampoco puede afirmarse ya que el Bernabéu tenga garantizado el partido decisivo.
Las informaciones aparecidas este miércoles, los desmentidos posteriores y la crisis de liderazgo que atraviesa la FIFA han abierto un escenario de incertidumbre que hasta ahora prácticamente no existía.
En otras palabras, el mayor riesgo para España no es una decisión ya adoptada, sino que la elección de la final acabe condicionada por un contexto político cada vez más complejo dentro del máximo organismo del fútbol mundial.
En este momento, el Bernabéu continúa siendo un aspirante de primer nivel para albergar la final del Mundial de 2030. Sin embargo, lo ocurrido en las últimas horas demuestra que la batalla ya no se librará únicamente sobre la calidad de los estadios o la capacidad organizativa de cada país, sino también en los despachos donde se decide el futuro de la FIFA.
La estrecha relación entre Mohammed VI e Infantino
La relación entre el rey de Marruecos, Mohammed VI, y el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, se ha estrechado de forma notable en los últimos años, coincidiendo con la designación de Marruecos como uno de los tres países organizadores del Mundial de 2030 junto a España y Portugal. El fútbol se ha convertido en una de las principales herramientas de proyección internacional del reino alauí, una estrategia impulsada directamente por el monarca mediante fuertes inversiones en infraestructuras deportivas y grandes competiciones.
Aunque los contactos institucionales de Infantino se desarrollan principalmente con el Gobierno marroquí y con la Federación Real Marroquí de Fútbol, presidida por Fouzi Lekjaa, la Casa Real respalda esa estrategia. La apertura de la oficina regional de la FIFA para África en Rabat, los programas conjuntos de desarrollo del fútbol en el continente y el respaldo oficial de la federación marroquí a la reelección de Infantino para 2027 han reforzado una alianza que sitúa a Marruecos como uno de los socios más relevantes de la FIFA.
Esta cercanía ha cobrado especial relevancia tras las informaciones publicadas en los últimos días sobre la posibilidad de que Marruecos aspire a albergar la final del Mundial de 2030. Aunque la FIFA ha negado que exista una decisión tomada y mantiene que la elección de la sede sigue abierta, la buena sintonía entre Infantino y las autoridades marroquíes ha alimentado las especulaciones sobre el peso político que Rabat podría tener en el desenlace de una decisión que también afecta directamente a la candidatura española.