El Banco de Japón ha elevado este viernes su tipo de interés de referencia del 1% al 1,25%, hasta su nivel más alto en 31 años, en una nueva fase del endurecimiento de su política monetaria. La decisión se aprobó por siete votos a favor y dos en contra. La subida era ampliamente esperada por los mercados, pero la reacción inmediata de la moneda japonesa fue distinta a la que cabría esperar de un aumento del precio del dinero. El yen llegó a caer un 0,8% frente al dólar, hasta situarse en torno a 157,15 yenes por dólar, mientras los inversores analizaban el margen que tendrá el banco central para continuar elevando los tipos.
Toichiro Asada y Ayano Sato se opusieron al incremento de 25 puntos básicos. El voto dividido ha sido interpretado por los mercados como una señal de que el próximo movimiento no está decidido y de que dentro del consejo existen posiciones partidarias de avanzar con mayor cautela.
La decisión se produce después de que el Banco de Japón mantuviera los tipos en el 1% durante su reunión de julio. El organismo había elevado previamente el precio del dinero hasta ese nivel en junio, dentro del proceso de retirada progresiva de las medidas extraordinarias que caracterizaron su política monetaria durante años.
La inflación sigue condicionando las decisiones
El Banco de Japón afronta una combinación de presiones que dificulta su estrategia. La inflación subyacente se situó en agosto en el 1,7% interanual, mientras que el indicador que excluye los alimentos frescos y la energía avanzó un 1,9%. El organismo mantiene como referencia una inflación del 2%.
El encarecimiento de la energía y el debilitamiento del yen elevan además el coste de las importaciones. Las tensiones derivadas de la guerra en Oriente Medio han añadido presión sobre los precios del petróleo, y la evolución de los salarios y de las expectativas de inflación se ha convertido en otro elemento relevante para el banco central.
Ueda deja abierta la puerta a nuevas subidas
El gobernador Kazuo Ueda ha señalado que el Banco de Japón debe actuar de forma preventiva para evitar que las presiones sobre los precios obliguen posteriormente a aplicar aumentos de tipos más bruscos. Al mismo tiempo, ha advertido de los riesgos de endurecer demasiado las condiciones financieras.
El gobernador ha insistido en que las próximas decisiones dependerán de la evolución de la inflación y de las condiciones económicas. Ueda ha señalado que el banco puede realizar subidas adicionales, incluso de forma consecutiva, si los datos justifican un cambio de ritmo.
La institución evaluará el efecto de sus decisiones sobre la economía y actualizará sus previsiones en su próximo informe de octubre. El mercado seguirá especialmente la evolución de los precios, los salarios y el comportamiento del yen para determinar hasta dónde puede llegar el ciclo de endurecimiento.