La Comisión sobre China del Bundestag alemán, integrada por especialistas y orientada a revisar las relaciones económicas entre Pekín y Berlín desde la óptica de la seguridad, ha instado al Ejecutivo de Alemania a diseñar test de estrés geoeconómicos que contemplen planes de contingencia ante un eventual bloqueo económico de Taiwán por parte de China.
Con esta recomendación, la Comisión advierte de las repercusiones que podrían derivarse para la economía alemana de eventuales acciones del gigante asiático sobre Taiwán, en un escenario de conflicto geopolítico que implicara sanciones, quiebras en las relaciones comerciales u otras medidas, según el informe al que ha tenido acceso el diario alemán “Handelsblatt”.
Este órgano del Bundestag se constituyó en 2025 con el objetivo de analizar cómo reforzar las importaciones alemanas de energía y materias primas y valorar si es preciso adaptar la normativa sobre comercio exterior, en coherencia con la estrategia europea de seguridad económica frente a China.
La iniciativa se alinea con la petición que el canciller de Alemania, Friedrich Merz, y el presidente de Francia, Emmanuel Macron, trasladaron este lunes a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, en la que reclamaron instrumentos “decisivos” y “contundentes” contra aquellos países que generan distorsiones en el mercado.
China se consolidó en 2025 como el principal socio comercial de Alemania, con un flujo de bienes por valor de 252.400 millones de euros, por delante de Estados Unidos y Países Bajos. La industria automovilística alemana mantiene una presencia destacada en el mercado chino; no obstante, las exportaciones de vehículos se han reducido de forma acusada, mientras que las importaciones totales procedentes del gigante asiático continúan al alza.
Francia y Alemania alertaron a Bruselas de que se está erosionando la igualdad de condiciones para las compañías europeas, así como la posición de la UE como productor industrial “clave y soberano” y su capacidad de innovación. Al mismo tiempo, reclamaron dotarse de un instrumento “creíble” para responder y aplicar medidas “contundentes”, entre ellas la expulsión inmediata del mercado interior “si fuera necesario”.