Fresas, cítricos, huevos y pescado lideran las subidas de precios en el último año

Bayas, cítricos, huevos y pescado concentran las mayores subidas de precios, mientras que frutas frescas y tropicales lideran las bajadas del último año.

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Un hombre comprando una cajita de fresas Carlos Luján - Europa Press

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Las bayas frescas (fresas, fresones, frambuesas, arándanos, moras y grosellas), los cítricos frescos (naranjas, limones, limas, mandarinas, pomelos y derivados), junto con los huevos y el pescado fresco, refrigerado o congelado, figuran entre los alimentos que más han encarecido su precio en España en los últimos doce meses (de julio de 2025 a julio de 2026), con incrementos que en varios casos alcanzan tasas de dos dígitos.

De acuerdo con los datos más recientes del IPC de julio difundidos por el Instituto Nacional de Estadística (INE) y recogidos por Europa Press, las bayas frescas registran un repunte del 17,2% interanual, mientras que los cítricos frescos acumulan una subida del 15,5%.

En paralelo, los huevos cuestan ahora un 13,4% más que en julio de 2025; el pescado fresco, ya sea refrigerado o congelado, se ha encarecido un 7,7%, y los despojos comestibles (hígados, mollejas, riñones, sesos, criadillas) han elevado su precio un 6,7% en el último año.

También sobresale el incremento de los preparados de marisco, que aumentan un 5,9% en plena temporada de paellas y comidas típicas del verano.

Estos movimientos se desprenden de las últimas cifras de las distintas subclases del IPC, que desde enero de este año presentan algunas variaciones por los cambios metodológicos introducidos en este indicador.

En sentido contrario, entre los alimentos que más han reducido su precio en el último año destacan las otras frutas frescas (melones, sandías, kiwis, uvas, granadas, caquis), con una caída del 15,4%; las frutas tropicales (aguacates, plátanos, bananas, piñas, mangos, papayas, chirimoyas, dátiles e higos), que se abaratan un 14,8%; el café (-3,2%); las hortalizas y tubérculos congelados (-3,2%); los cereales (-2,6%); el azúcar de caña y de remolacha (-2,5%) y las bebidas vegetales (-2%).

Entre enero y julio, los productos que más han subido son las bayas frescas, con un fuerte repunte del 40,9%, seguidas de las patatas (+6,8%); los cítricos frescos (+5,9%); las frutas tropicales (+5,3%) y el vino de uva (+5,1%).

Por el contrario, en ese mismo periodo los mayores descensos corresponden a las hortalizas cultivadas por su fruto (tomates de todo tipo, pepino, calabacín, calabaza, berenjena, pimiento ó maíz dulce, entre otras), que abaratan sus precios un 9,6%; el azúcar (-3,7%) y el café (-3,4%).

Frutas frescas y tropicales, las que más bajan en julio

En tasa mensual, las otras frutas frescas (melones, sandías, kiwis, uvas, granadas, caquis) fueron los alimentos que más redujeron su precio en julio respecto a junio, con un descenso del 12,8%.

A continuación se sitúan las frutas tropicales (-6%) y las hortalizas cultivadas por su fruto (tomates, calabacines, pepinos y berenjenas, entre otras), que se abaratan un 4,8% en un solo mes.

En el lado de las subidas, los productos que más incrementaron su precio en julio frente al mes anterior fueron los cítricos frescos (+3%), el agua (+1%), otras bebidas no alcohólicas (+0,8%), las bayas frescas (+0,7%) y los zumos de frutas (+0,5%).

Cambios en la cesta de la compra y en el cálculo del IPC

El IPC de enero de 2026 fue el primero que el INE publicó con base 2025. La novedad más destacada de esta nueva base es la adopción de una clasificación de consumo renovada, de modo que el índice pasa de 12 a 13 grandes grupos.

En esta actualización se ha revisado la cesta de la compra, se han ajustado las ponderaciones y se han incorporado modificaciones metodológicas.

De este modo, se incluyen en el IPC productos como los aguacates y los arándanos, dentro de la alimentación; los refrescos de té y la cerveza con limón, en el apartado de bebidas, y las radiografías en los servicios médicos, mientras que desaparecen otros considerados en desuso, como la corbata y el pañuelo.

El IPC base 2025 introduce además mejoras en la forma de recoger y registrar los precios. Hasta ahora, cuando en la toma de datos se detectaba un cambio relevante en las características de un producto, el ajuste se incorporaba al cálculo del índice un mes más tarde.

Con el nuevo sistema, y gracias al uso generalizado de dispositivos electrónicos para la recogida de precios, estos ajustes se integran en el mismo mes en que se produce la variación.

Paralelamente, el INE sigue avanzando en métodos de recolección automatizada de información, aprovechando las bases de datos de las empresas (scanner data), la captura automática en Internet (web scraping) y el empleo de herramientas informáticas en la toma de precios en los establecimientos, que se irán incorporando progresivamente al cálculo del IPC durante esta nueva base.

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