Irán ha intensificado el uso de criptomonedas para mantener abiertos sus canales comerciales y esquivar el bloqueo y las sanciones de Estados Unidos, con el fin de preservar sus capacidades económicas y militares en el actual pulso con Washington.
El banco central iraní ha instado a inversores y empresarios a repatriar capitales para apuntalar la economía del país, promoviendo entre otras vías el empleo de criptoactivos para cerrar operaciones transfronterizas mediante plataformas de intercambio de criptomonedas radicadas en Irán, según han señalado fuentes internas del régimen al “Financial Times”.
El relajamiento de la normativa permite igualmente un mayor margen para el cambio de divisas en el mercado local, al margen de los tipos oficiales fijados por el Gobierno de la República Islámica. Además, se autoriza a los exportadores a utilizar directamente los ingresos obtenidos en el exterior para importar bienes, sin necesidad de canalizar esos fondos a través del sistema cambiario oficial.
“El banco central no pregunta cómo se transfirió ese dinero. Recibir criptomonedas como pago por exportaciones ya es algo habitual”, ha explicado al “FT” un directivo de una compañía próxima al Ejecutivo iraní.
En paralelo, la presión de Estados Unidos sobre Irán se ha intensificado en el terreno económico, sumándose al bloqueo físico y a los bombardeos, con el lanzamiento de la operación “Paria Económico”, mediante la cual el Departamento del Tesoro pretende asfixiar por completo la economía iraní.
Como parte de esta estrategia, la Administración Trump ha puesto en marcha una nueva ronda de sanciones dirigidas contra bancos internacionales que, según Washington, facilitan o ejecutan transacciones vinculadas a la financiación de Irán.
Hasta ahora, el banco turco Golden Global Bank y la entidad egipcia Misr, el segundo mayor banco de Egipto, han pasado a formar parte de la lista de instituciones señaladas por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) de Estados Unidos.