La Agencia Internacional de la Energía (AIE) considera que la fuerte apuesta de España por las renovables y la rápida transformación de su sistema energético han reforzado la seguridad de suministro y la competitividad del país, al reducir la dependencia de los combustibles fósiles y abaratar los precios mayoristas de la electricidad. En su nuevo informe, el organismo reclama acelerar la electrificación y plantea un decálogo de medidas que incluye revisar el calendario de cierre de las centrales nucleares, potenciar el vehículo eléctrico, mejorar las interconexiones y reequilibrar las señales de precios entre las distintas fuentes de energía.
“España afronta los próximos años desde una posición de fortaleza estratégica”, subraya la AIE en su última “Revisión de la Política Energética”, donde resalta que el país dispone de uno de los mayores parques renovables entre sus socios y de un marco de políticas públicas robusto. A juicio de la agencia, “la prioridad ahora debería ser convertir estos cimientos en un sistema energético plenamente integrado, flexible y resiliente”.
El organismo internacional sostiene que, si España consigue acelerar la electrificación, modernizar las redes, reforzar la flexibilidad, gestionar con prudencia el cierre escalonado de las plantas nucleares y preservar la confianza social y empresarial, “podrá pasar de estar a la vanguardia en la descarbonización del sector eléctrico a convertirse en un modelo para la transición energética de toda la economía”.
El análisis de la AIE destaca que la expansión de las energías renovables ya está contribuyendo a abaratar el mercado mayorista de la luz y a recortar la dependencia de combustibles importados. Precisa que, sin el fuerte despliegue de nueva capacidad verde, las compras de gas natural para generación eléctrica habrían supuesto en 2024 una factura adicional de 26.000 millones de dólares (23.131 millones de euros).
Pese a estos avances, el informe recuerda que la electricidad supuso en 2024 solo el 25% del consumo de energía final, todavía lejos del objetivo nacional del 35% fijado para 2030, por lo que “acelerar la electrificación de los usos finales debe ser una prioridad”.
En esta línea, la AIE aboga por electrificar la demanda energética de hogares e industria en paralelo al crecimiento de la generación renovable, mediante rebajas de la fiscalidad sobre la electricidad que mejoren su competitividad y asequibilidad. También pide pisar el acelerador en la transformación del transporte, derribando las barreras de coste y desplegando más infraestructuras, ya que la penetración del vehículo eléctrico sigue siendo limitada, en especial en las flotas de empresa.
“La elevada capacidad de generación renovable en España da lugar a unos precios mayoristas en el mercado 'spot' relativamente bajos en comparación con otros países similares, pero los impuestos, los gravámenes y los peajes de red mantienen altos los precios para el consumidor final”, critica la AIE. Añade que estos componentes del coste son sensiblemente inferiores en los combustibles fósiles, lo que reduce el atractivo de las soluciones eléctricas para hogares, empresas e industria, incluso cuando son más limpias y eficientes.
El organismo propone igualmente intensificar la rehabilitación de edificios para cumplir los objetivos de eficiencia energética y electrificación, combinada con ayudas específicas a los consumidores vulnerables. Recuerda que la calefacción basada en combustibles fósiles sigue muy extendida y que la industria se enfrenta a elevados costes iniciales de inversión para dar el salto a tecnologías más eficientes.
“Modificar cuidadosamente la carga fiscal y otros gravámenes sobre la electricidad, protegiendo al mismo tiempo a los consumidores más vulnerables, haría más atractiva la electrificación de la demanda, mejoraría la competitividad de la economía y permitiría aprovechar plenamente los beneficios de la generación eléctrica renovable de bajo coste”, apunta la agencia.
Seguridad del sistema y refuerzo de la red
En el capítulo de seguridad de suministro, la AIE reconoce las reformas emprendidas por España para impulsar el almacenamiento, la flexibilidad de la demanda y la adaptación de las normas de la red a un mix de generación en rápida transformación. No obstante, alerta de que “la estabilidad de la red eléctrica se está convirtiendo en un reto clave para la política energética” y que episodios como el apagón de abril de 2025 evidencian la necesidad de reforzar la resiliencia del sistema.
El documento sostiene que seguir mejorando la infraestructura y la gestión del sistema eléctrico, junto con un mix más equilibrado de tecnologías eólica, solar e híbrida, permitiría integrar un volumen aún mayor de renovables y, al mismo tiempo, aumentar la seguridad y la robustez del suministro.
La AIE propone incrementar la flexibilidad del sistema mediante un despliegue acelerado de soluciones de almacenamiento, una respuesta a la demanda más activa y más interconexiones con los países vecinos. Además, aboga por reforzar la seguridad y la resiliencia de la red mediante una gobernanza más sólida entre los agentes del sistema, la implantación de procedimientos de operación mejorados y la adaptación de los marcos regulatorios a las nuevas necesidades del sector eléctrico.
Calendario nuclear y vida útil de los reactores
Entre las recomendaciones prioritarias, la agencia subraya la necesidad de reforzar la seguridad energética y diversificar el suministro. En este contexto, plantea valorar “la posibilidad de aprobar la extensión de la vida útil de los reactores nucleares existentes” tras las correspondientes revisiones de seguridad, atendiendo a su papel en la seguridad de suministro y a la evaluación de costes y beneficios de su operación a largo plazo.
La AIE defiende que la energía nuclear es una fuente de generación eléctrica de bajas emisiones que aporta capacidad firme y estable, y que contribuye a reducir la dependencia del gas natural importado. Señala además que, aunque no suele ser la tecnología idónea para el control dinámico de tensión, sí apoya la estabilidad del sistema como generación síncrona, facilitando un funcionamiento seguro y fiable de la red.
El informe recuerda que, en 2025, el Congreso de los Diputados aprobó una moción instando al Gobierno a reconsiderar el calendario de cierre de las centrales nucleares y que el operador de la central de Almaraz solicitó formalmente una prórroga de tres años, hasta 2030, que fue autorizada por el Ejecutivo. La petición se justificó por la incertidumbre en los mercados energéticos internacionales y la necesidad de reducir la exposición de los consumidores a la volatilidad de los precios.
“España debería partir de este precedente y seguir desarrollando un marco transparente de evaluación que sirva de base para adoptar decisiones de aprobación caso por caso”, recomienda la AIE, que insiste en que dichas decisiones deben apoyarse en criterios de seguridad, adecuación desde el punto de vista de la seguridad energética y análisis de costes y beneficios tanto para los consumidores como para el conjunto del sistema eléctrico.
La agencia añade que la estructura de impuestos y gravámenes que recaen sobre la energía nuclear debe configurarse de forma que el marco económico reconozca, simultáneamente, la contribución de esta tecnología al sistema energético y los costes asociados a sus externalidades, como la gestión de residuos y las tareas de desmantelamiento de las instalaciones.