Una stablecoin vinculada al rublo se ha convertido en una de las herramientas con las que Rusia intenta reducir su dependencia de los circuitos financieros occidentales. A7A5 acumula cerca de 140.000 millones de dólares en operaciones desde su creación en febrero de 2025, según las cifras proporcionadas este agosto por Pyotr Fradkov, presidente de PSB, el banco ruso que participa en la infraestructura que sustenta el proyecto.
El dato procede del propio ecosistema de A7A5 y revela el volumen acumulado de operaciones, no el dinero actualmente depositado en la moneda. Su dimensión, sin embargo, muestra la rapidez con la que Rusia está desarrollando sistemas alternativos para efectuar pagos internacionales después de que las sanciones occidentales restringieran el acceso de parte de su sistema financiero a los canales tradicionales.
A7A5 forma parte de la infraestructura de pagos A7, una plataforma de pagos transfronterizos desarrollada por PSB, entidad rusa sancionada por Occidente y estrechamente vinculada al sector de defensa. Según Fradkov, A7 cuenta con unos 15.000 clientes empresariales habituales y procesa hasta 2.000 pagos diarios.
La propia plataforma asegura que alrededor del 90% de sus operaciones internacionales se realizan con países asiáticos, con China como principal mercado.
Qué es A7A5 y por qué es diferente
A7A5 es una stablecoin, es decir, un activo digital diseñado para mantener su valor vinculado a otro activo. A diferencia de USDT o USDC, referenciadas al dólar estadounidense, A7A5 está vinculada al rublo ruso.
La moneda es emitida por Old Vector, una sociedad registrada en Kirguistán, y su respaldo procede de depósitos en rublos mantenidos en cuentas de PSB.
El funcionamiento permite convertir rublos en un activo que circula mediante infraestructura blockchain. De esta forma, determinados pagos pueden realizarse sin depender directamente de algunos de los intermediarios financieros occidentales sobre los que Estados Unidos y Europa ejercen mayor capacidad de presión.
No significa que A7A5 sea inmune a las sanciones. Las autoridades pueden bloquear a las sociedades que participan en el sistema, impedir a otras entidades operar con ellas o perseguir los puntos en los que los activos digitales se convierten en otras monedas. Pero intervenir una infraestructura basada en blockchain plantea dificultades diferentes a bloquear una cuenta bancaria convencional.
Infraestructura diseñada para resistir las sanciones
PSB no oculta que una de las razones de ser de A7 es garantizar la continuidad de los pagos internacionales rusos frente a las restricciones exteriores.
Fradkov explicó este agosto que el objetivo era crear una infraestructura propia capaz de efectuar operaciones internacionales independientemente de las restricciones externas. La red, según explicó el presidente de PSB, combina centros de liquidación, entidades financieras asociadas y estructuras comerciales y jurídicas distribuidas entre distintas jurisdicciones.
La arquitectura pretende evitar que todo un pago dependa de un único banco, país o intermediario susceptible de ser bloqueado. Ilan Shor, copropietario y consejero delegado de A7, también aseguró a Reuters en junio que la plataforma pretende extenderse internacionalmente pese a las sanciones de Estados Unidos, la Unión Europea y Reino Unido.
Quién es Ilan Shor y qué papel desempeña PSB
Detrás del proyecto aparecen dos nombres fundamentales. El primero es Promsvyazbank, conocido como PSB, un banco controlado por el Estado ruso que presta servicios al sector de defensa y está sometido a sanciones occidentales.
El segundo es Ilan Shor, empresario y político moldavo sancionado tanto por Estados Unidos como por la Unión Europea.
El Departamento del Tesoro estadounidense sostiene que A7 y sus filiales están participadas por Shor y PSB. Washington vincula expresamente esa estructura con la creación de una plataforma de pagos transfronterizos utilizada para eludir sanciones.
La Unión Europea también ha impulsado sanciones contra el entramado de A7 y el pasado julio endureció las medidas contra este tipo de estructuras, ampliando la prohibición de transacciones a 14 plataformas de sservicios de criptoactivos.
En el punto de mira de Estados Unidos
Washington actuó contra esta infraestructura en agosto de 2025. La Oficina de Control de Activos Extranjeros del Tesoro estadounidense (OFAC, por sus siglas en inglés) sancionó entonces a A7, A71, A7 Agent y Old Vector, la compañía kirguisa que emite A7A5, dentro de una operación más amplia contra una red de plataformas de criptomonedas acusadas de facilitar actividades ilícitas y evasión de sanciones.
La investigación estadounidense conectó además A7A5 con Garantex, una plataforma rusa de intercambio de criptomonedas sancionada originalmente por Washington en 2022.
En marzo de 2025, una operación coordinada por las autoridades estadounidenses con participación alemana y finlandesa intervino infraestructura informática de Garantex y congeló más de 26 millones de dólares en criptomonedas bajo su control.
Tras aquella operación apareció Grinex, una plataforma creada por empleados de Garantex para continuar prestando servicios, según el Tesoro estadounidense.
De Garantex a Grinex: A7A5 como vía para recuperar fondos
La Oficina de Control de Activos Extranjeros del Tesoro estadounidense sostiene que, después de la intervención contra Garantex, sus responsables trasladaron clientes y fondos a Grinex. Los usuarios de Garantex que habían perdido el acceso a su dinero recibieron el equivalente de esos saldos en tokens A7A5, según Estados Unidos.
Washington asegura que Old Vector trabajó con Garantex y otros participantes para desarrollar A7A5 y que representantes de Ilan Shor se habían reunido previamente con responsables del exchange para introducir la negociación del token en la plataforma.
El caso muestra una de las dificultades que afrontan las sanciones cuando se aplican a infraestructuras digitales. Bloquear una empresa o intervenir un exchange no implica necesariamente que desaparezcan los activos, los usuarios o la tecnología que utilizaba.
Europa también estrecha el cerco
Estados Unidos no es el único que ha intentado aislar la infraestructura. Reino Unido sancionó en 2025 a Grinex y Old Vector, entre otras entidades relacionadas con las redes de criptomonedas utilizadas para esquivar las restricciones a Rusia.
La Unión Europea ha avanzado también contra el entramado. Las autoridades comunitarias consideran que sociedades vinculadas a A7 contribuyen a frustrar las medidas restrictivas contra Rusia y han ido incorporando componentes de la red a sus sucesivos paquetes de sanciones.
Por qué no basta con sancionar una 'stablecoin'
El sistema financiero convencional funciona mediante intermediarios identificables. Los bancos mantienen cuentas, necesitan relaciones con otras entidades para realizar pagos internacionales y dependen de infraestructuras sobre las que Estados Unidos y la Unión Europea disponen de importantes instrumentos regulatorios.
Los activos digitales permiten construir rutas distintas. Sancionar al emisor de una stablecoin no equivale automáticamente a eliminar el activo de una blockchain. Las autoridades pueden prohibir operaciones con determinadas entidades, bloquear activos bajo su jurisdicción y presionar a los intermediarios que permiten convertir las criptomonedas en dinero convencional, pero la infraestructura tecnológica puede continuar existiendo.
El objetivo ruso va más allá de A7A5
PSB presenta A7 como algo más ambicioso que una solución temporal frente a las sanciones. Fradkov sostiene que el mundo se está alejando progresivamente de un único sistema universal de pagos y avanzando hacia infraestructuras nacionales y regionales que compiten entre sí. En esa estrategia caben banca convencional, activos digitales, stablecoins y otros mecanismos de liquidación.
A7A5 sería una pieza de ese sistema. La plataforma rusa asegura que su red ya es rentable y pretende utilizarla también para operaciones entre terceros países. El objetivo declarado es convertir una infraestructura nacida bajo la presión de las sanciones en una alternativa permanente para el comercio internacional.