Bélgica sale a la calle contra los recortes del Gobierno y amenaza con una huelga general en noviembre

Hasta 50.000 personas, según los sindicatos, se manifiestan en Bruselas contra los ajustes presupuestarios del Ejecutivo de Bart De Wever. Las protestas, que han provocado cancelaciones de vuelos y enfrentamientos con la Policía, coinciden con las negociaciones para encontrar 10.000 millones de euros adicionales.

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Al menos una veintena de detenidos en disturbios en Bruselas tras una manifestación contra los recortes del Gobierno de Bart de Wever | Europa Press

Al menos una veintena de detenidos en disturbios en Bruselas tras una manifestación contra los recortes del Gobierno de Bart de Wever | Europa Press

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Decenas de miles de trabajadores, estudiantes y profesores se han manifestado este viernes en Bruselas contra las medidas de austeridad del Gobierno belga, en una jornada de movilizaciones que los sindicatos consideran un primer aviso antes de una posible huelga general a finales de noviembre. La protesta llega en plena negociación de los presupuestos federales, mientras el Ejecutivo del primer ministro, Bart De Wever, busca unos 10.000 millones de euros adicionales para ajustar las cuentas públicas.

La marcha ha reunido a 30.000 participantes, según la Policía, y 50.000, de acuerdo con el sindicato socialista FGTB. Los manifestantes han recorrido el centro de la capital belga desde la estación Central hasta la estación de Midi, con la participación de las principales organizaciones sindicales y colectivos educativos.

La jornada también ha estado marcada por altercados entre grupos de manifestantes y las fuerzas de seguridad, además de importantes interrupciones en el transporte. Unos 140 vuelos han sido cancelados en el aeropuerto de Bruselas como consecuencia de las huelgas convocadas durante la protesta.

Los sindicatos amenazan con una huelga general en noviembre

Las movilizaciones coinciden con las negociaciones del Gobierno federal para cerrar su plan presupuestario, que debe presentar ante la Comisión Europea antes del 15 de octubre. Los cinco partidos que integran la coalición gubernamental, conocida como 'Arizona', deben acordar cómo repartir los ajustes necesarios para alcanzar los objetivos fiscales.

Entre las principales reivindicaciones sindicales figura mantener la indexación automática de los salarios, evitar una subida del IVA y rechazar la introducción del cómputo anual de la jornada laboral. Las organizaciones consideran que estas medidas perjudicarían a los trabajadores y a los beneficiarios de prestaciones sociales.

Como alternativa, los sindicatos plantean un paquete de medidas valorado en unos 21.000 millones de euros, basado en una mayor contribución fiscal de las rentas del capital y las grandes fortunas, así como en la eliminación de gastos públicos que consideran ineficaces.

La presidenta del sindicato SETCa, Myriam Delmée, ha defendido que el esfuerzo presupuestario no debe recaer sobre los trabajadores ni los beneficiarios de ayudas sociales, sino sobre quienes disponen de mayores recursos económicos. También ha advertido de que las organizaciones sindicales están dispuestas a endurecer las protestas si el Ejecutivo mantiene sus planes.

La FGTB dispone de un mandato para convocar una huelga general durante la semana del 23 de noviembre si el Gobierno supera las líneas rojas establecidas por los sindicatos. La organización cristiana CSC, que también ha participado en la manifestación, prefiere esperar al resultado de las negociaciones antes de decidir nuevas movilizaciones.

Los recortes educativos llevan a estudiantes y profesores a las protestas

La movilización también ha contado con una importante presencia de estudiantes y docentes, que protestan contra los ajustes previstos por el Gobierno de la Federación Valonia-Bruselas, integrado por el Movimiento Reformador (MR) y Los Comprometidos (Les Engagés).

Entre las medidas planteadas figura un incremento del 10% de la carga lectiva de los profesores sin una subida salarial equivalente, además de recortes que afectan a distintas prestaciones educativas, incluidas las comidas gratuitas en los centros escolares.

Otra de las decisiones que ha provocado el rechazo de los estudiantes es el aumento de las tasas de matrícula en la enseñanza superior no universitaria, que pasarían de 835 a 1.194 euros para el 58% del alumnado. El Ejecutivo regional pretende utilizar esta medida para reducir el déficit presupuestario de la Federación.

Los manifestantes han reclamado la retirada de las reformas educativas y la dimisión de la presidenta del Gobierno regional, Élisabeth Degryse, y de la ministra de Educación, Valérie Glatigny.

Los colectivos estudiantiles denuncian que el encarecimiento de la educación y la reducción de las ayudas dificultan el acceso a los estudios superiores, especialmente para los jóvenes con menos recursos económicos. Sus reivindicaciones se han sumado a las de los sindicatos, que reclaman distribuir de otra manera el esfuerzo fiscal.

Disturbios en Bruselas y nuevas huelgas en el transporte

Aunque la manifestación ha comenzado de forma pacífica, se han registrado enfrentamientos entre la Policía y grupos de jóvenes en las inmediaciones de la estación Central de Bruselas. Algunos participantes han lanzado adoquines, botellas, petardos y fuegos artificiales, además de levantar barricadas con bicicletas y prender fuego a papeleras.

Las fuerzas de seguridad han intervenido para despejar la zona y dispersar a los participantes mediante cañones de agua y gases lacrimógenos. Los incidentes se han producido mientras continuaba la movilización convocada por las organizaciones sindicales.

La protesta de este viernes es la cuarta manifestación nacional del año contra las políticas del Gobierno belga y se suma a otras movilizaciones laborales celebradas durante los últimos meses.

El calendario de protestas continuará el próximo lunes, cuando está prevista una huelga ferroviaria y en los servicios públicos. Mientras tanto, el Ejecutivo de Bart De Wever afronta los últimos días de negociación presupuestaria bajo la presión sindical y con la amenaza de una nueva huelga general a finales de noviembre.