El Tribunal del Jurado ha declarado culpable de asesinato al hombre que en diciembre de 2024 atacó con 66 puñaladas a su pareja mientras conducía por el camino de Can Pastilla, en Palma, con su bebé de pocos meses en la parte trasera del vehículo.
Tras algo más de 24 horas de deliberaciones, el jurado ha dado por acreditado que el 10 de diciembre de 2024 el acusado se desplazó en coche con su expareja, pese a pesar sobre él una orden de protección en vigor, para ir a recoger a su hija a la “escoleta”.
El veredicto considera probado que, en un momento determinado, fue el procesado quien extrajo de forma “súbita e inesperada” un cuchillo que llevaba oculto entre su ropa y asestó hasta 66 puñaladas a la víctima, que falleció pocos minutos después, principalmente por las lesiones que perforaron la yugular y los pulmones.
Con el cuerpo sin vida aún en el interior del turismo, el hombre continuó la marcha hasta provocar un accidente de tráfico en el que la bebé también resultó herida, siendo arrestado instantes más tarde. Para el jurado, el acusado mató a su pareja “movido por su condición de mujer y por el contexto de dominación” al que la mantenía sometida.
En cuanto a la hipótesis de que actuara bajo los efectos de estupefacientes, el jurado ha descartado que existiera una adicción que condicionara su conducta, aunque admite un consumo esporádico.
La Fiscalía y el resto de acusaciones solicitan para el procesado una pena de 27 años de prisión.
La Audiencia Provincial ha celebrado esta semana el juicio con jurado, en el que el jefe de Homicidios de la Policía Nacional manifestó que en toda su trayectoria en el cuerpo no había presenciado “semejante brutalidad”.
El médico forense que realizó la autopsia concluyó que el acusado empleó una fuerza “considerable y significativa” que hizo que María del Rosario falleciera “en cuestión de segundos o pocos minutos” debido a una hemorragia masiva.
Los familiares de la víctima, durante sus declaraciones, sostuvieron que el hombre tenía a la mujer “sometida” y “anulada” y que ya había proferido amenazas de muerte contra todos. “Era un objeto para él y si no era un objeto para él, no lo sería para nadie. “La mató porque quiso ser ella misma”, afirmó en su informe final el abogado de la familia, Carlos Portalo.
En la última sesión de la vista oral, el acusado leyó una carta escrita de su puño y letra en la que alegó que actuó presa de un arrebato y fuera de sí. “Tenía el demonio dentro”, sostuvo.