El primer ministro de Canadá, Mark Carney, ha replicado este jueves a las advertencias del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre el acercamiento de Ottawa a la Unión Europea, reivindicando la plena soberanía canadiense para fijar sus alianzas y subrayando que "nadie" impondrá a los canadienses su cultura ni con quién pueden firmar acuerdos internacionales.
"Nadie va a decirnos qué idioma hablamos. Nadie va a dictar nuestra cultura ni con quién podemos cerrar acuerdos internacionalmente", ha declarado Carney en una rueda de prensa junto a la presidenta del Parlamento Europeo, Roberta Metsola, tras su intervención ante el pleno de la Eurocámara reunido en Estrasburgo (Francia).
Con estas palabras ha contestado el jefe de Gobierno canadiense cuando se le ha preguntado de forma directa por las últimas amenazas de Trump ante el refuerzo de la relación entre Canadá y la UE, después de que la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, propusiera que el país norteamericano se convierta en "el primer miembro asociado" del bloque comunitario.
Carney ha explicado que Ottawa persigue "asociaciones que sean complementarias" y que "refuercen" su soberanía, recalcando que eso es exactamente "lo que se ofrece" con la nueva relación que Canadá y la UE quieren articular. "Esto es algo positivo. Se trata de construir", ha remachado.
Al mismo tiempo, ha negado que el acercamiento a Bruselas suponga un deterioro de los lazos con Washington, insistiendo en que una Canadá más robusta será también "un mejor socio para Estados Unidos". "Hará a Europa más fuerte, hará a Canadá más fuerte", ha sostenido.
Las palabras de Carney llegan pocas horas después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, amenazara con imponer "aranceles muy serios o dejar de comerciar con Europa" si prospera la oferta de Von der Leyen, al interpretarla como un "acto hostil" hacia Estados Unidos.
Trump reiteró que aplicaría gravámenes "muy severos" a la UE, aunque precisó que solo daría ese paso si considera que Bruselas actúa "con mala intención". "Si es con buena intención, está bien", matizó, sin aclarar qué criterios marcarían esa diferencia.
Canadá descarta ser miembro de pleno derecho de la UE
Preguntado por si le resulta aceptable la idea de convertirse en "miembro asociado" de la UE —una figura que no existe en el marco jurídico comunitario y cuya propuesta sorprendió a varias capitales europeas—, Carney ha dejado claro que Ottawa no pretende transformarse en miembro de pleno derecho del bloque.
"Canadá no está en condiciones ni busca convertirse en miembro de pleno derecho de la Unión Europea. Por tanto, se trata de un marco diferente", ha puntualizado el primer ministro, recalcando que, más allá de la etiqueta que se adopte, lo esencial es "la sustancia" de la futura alianza.
En esta línea, ha detallado que ambas partes se encuentran todavía en la fase inicial de definición de esta nueva "alianza para el futuro", y ha avanzado que la arquitectura final del acuerdo deberá "por supuesto" ser sometida a votación en el Parlamento canadiense.
Carney ha revelado además que ya se había realizado "bastante preparación" para esta nueva etapa, con contactos previos entre el enviado especial canadiense John Hannaford y sus homólogos europeos, así como conversaciones del propio Carney con Metsola y con los presidentes de la Comisión y del Consejo Europeo, Ursula von der Leyen y António Costa.
La siguiente cita clave para perfilar esta nueva relación será la cumbre UE-Canadá prevista para los días 29 y 30 de octubre en Montreal. "Es un momento ilusionante porque supone una oportunidad, hablando desde la perspectiva de Canadá, de hacer nuestro país más fuerte, más soberano, más independiente, más próspero y más sostenible", ha concluido.