El Tribunal Supremo de Estados Unidos, por una ajustada mayoría de 5-4, ha decidido desestimar la petición de frenar de forma cautelar las obras del nuevo salón de baile de la Casa Blanca impulsado por el presidente Donald Trump.
Con este fallo, el alto tribunal levanta la paralización que pesaba sobre los trabajos por encima de la cota del suelo, una medida impuesta previamente por una corte inferior para impedir que el proyecto avanzara mientras el Congreso evaluaba su encaje legal.
Los magistrados que han respaldado la continuidad de las obras sostienen que “la ofensa, el desacuerdo, o que no te guste algo no basta para justificar” la suspensión del proyecto. En cambio, los jueces discrepantes advierten de un posible perjuicio para el principio de separación de poderes.
De acuerdo con la documentación presentada en el proceso, alrededor de 250 trabajadores participan en la construcción del salón de baile, con turnos de 20 horas diarias los siete días de la semana, en lo que se describe como un ambicioso proyecto personal de Trump.
El nuevo salón se levanta en el Ala Este, demolida el año pasado para habilitar el espacio necesario para una estancia de 8.300 metros cuadrados que el presidente considera esencial para la seguridad nacional.
El Fondo Nacional para la Conservación Histórica sostiene que la iniciativa rebasa las atribuciones del presidente, una interpretación que compartieron las instancias judiciales inferiores, que remitieron la decisión definitiva al Congreso. Trump, por su parte, defiende que no precisa el aval del Legislativo al tratarse de una obra sufragada con financiación privada.