Un ciudadano salvadoreño, identificado como Edwin López-Cornejo, ha fallecido mientras se encontraba retenido en un centro del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) en el estado de Nueva Jersey, unas instalaciones que desde hace años concentran protestas y denuncias por el trato dispensado a las personas presas.
En una nota oficial, el ICE explicó que el equipo médico del Hospital Universitario de Newark certificó este domingo la muerte del salvadoreño de 41 años, que estaba internado en el centro de detención Delaney Hall.
De acuerdo con la versión del ICE, López-Cornejo sufrió una “emergencia médica” mientras permanecía bajo custodia, aunque el personal sanitario “respondió de inmediato”. “La causa oficial del fallecimiento está pendiente de un examen médico adicional”, ha indicado el organismo.
La Patrulla Fronteriza de Estados Unidos había arrestado previamente al hombre por “ingresar ilegalmente al país”. Un juez de inmigración ordenó su expulsión en agosto de 2006 y fue deportado a El Salvador, aunque posteriormente regresó a territorio estadounidense “en una fecha desconocida”.
“El 18 de junio de 2026, el ICE detuvo a López-Cornejo en Plainfield, Nueva Jersey. Fue recluido en el centro de detención Delaney Hall a la espera de su expulsión de Estados Unidos, en virtud de la reactivación de su orden anterior”, ha precisado el organismo en su comunicado.
Delaney Hall ya había sido escenario de otra muerte. En diciembre de 2025, un migrante haitiano, Jean Wilson Brutus, murió “por causas naturales” tras “sufrir una emergecia médica”, según informó entonces el ICE.
La gobernadora de Nueva Jersey, la demócrata Mikie Sherrill, ha señalado que las autoridades están trabajando “para recopilar todos los hechos relacionados con esta muerte” y ha denunciado “obstrucciones” en sus intentos de llevar a cabo una inspección sanitaria en el centro, gestionado por Geo Group, una compañía privada de servicios penitenciarios que administra numerosos centros de detención en el país.
“Esta tragedia es otro recordatorio doloroso de por qué Delaney Hall debería cerrarse. Llevo mucho tiempo oponiéndome al uso de prisiones privadas con fines de lucro que operan en un espacio que debería reservarse para el gobierno”, ha manifestado la gobernadora.
A comienzos de año, las autoridades locales decretaron un toque de queda temporal ante las protestas que reclamaban el cierre del centro, motivadas por las denuncias de condiciones inhumanas para las personas detenidas en su interior.