Guterres llama a la contención ante las “crecientes tensiones” en el Cuerno de África

Guterres urge a la moderación ante la escalada diplomática y militar entre Etiopía, Eritrea y actores regionales en el inestable Cuerno de África.

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El presidente de Etiopía, Taye Atske Selassie, ante la 81 Asamblea General de la ONU Marek Ladzinski / Zuma Press / Europa Press

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El secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, ha alertado este viernes sobre las “crecientes tensiones” en el Cuerno de África, en un contexto marcado por la ruptura de relaciones diplomáticas entre Eritrea y Etiopía y por la ofensiva que el Frente Popular para la Liberación de Tigray (TPLF) mantiene en el norte de Etiopía, con el riesgo de que la situación desemboque en un conflicto de mayor envergadura en esta zona del continente.

“Nos preocupan las crecientes tensiones entre los países del Cuerno de África en un momento en el que la unidad, el diálogo y la cooperación son tan urgentemente necesarios para fomentar la paz y la estabilidad en la región”, ha señalado en palabras de su portavoz, Stéphane Dujarric.

Desde la sede de la ONU en Nueva York, el máximo responsable del organismo ha instado a “todos” los Estados de la región a actuar “con moderación, se abstengan de cualquier acción que pueda agravar aún más las tensiones y se comprometan a resolver sus diferencias a través del diálogo”.

Las manifestaciones de Guterres se producen tras la decisión de Etiopía de cerrar su Embajada en Asmara y expulsar a diez diplomáticos eritreos, a los que acusó de “acciones hostiles”, movimiento al que Eritrea respondió con la ruptura de relaciones diplomáticas con Adís Abeba.

Poco después, el Gobierno etíope declaró persona non grata a un miembro de la Embajada de Egipto, al que dio 48 horas para abandonar el país. En respuesta, las autoridades egipcias adoptaron medidas recíprocas.

Días antes, el jefe del Ejército etíope, el mariscal de campo Birhanu Julan, había señalado a Egipto, Sudán y Eritrea por su supuesto apoyo a una nueva alianza de grupos opositores, algunos armados, cuyo objetivo sería derrocar al primer ministro, Abiy Ahmed, y “desestabilizar y debilitar” Etiopía.

El TPLF anunció a finales de septiembre el inicio de una “guerra defensiva” contra las fuerzas federales etíopes, alegando “la intensificación de la invasión (...) por parte del autocrático y genocida régimen del Partido de la Prosperidad (PP) de Abiy contra el pueblo de Tigray”, tras varias semanas de repunte de la violencia pese al acuerdo de paz sellado en 2022 en Sudáfrica.

Dicho pacto, firmado en Pretoria tras dos años de guerra en el norte del país, estableció que Tigray quedaría bajo un gobierno provisional aceptado por las autoridades federales. No obstante, a comienzos de mayo el TPLF asumió el control de la administración regional, lo que desencadenó nuevas fricciones y acusaciones mutuas de violar los términos acordados.

En octubre de 2025, Etiopía acusó a Eritrea de colaborar con una facción del TPLF para “lanzar una guerra” contra el Gobierno etíope, pese a que entre 2020 y 2022 Asmara había apoyado a las fuerzas gubernamentales frente al grupo rebelde tigriña.