Las autoridades iraníes han denunciado este viernes al "criminal" primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, al que acusan de haber aprovechado su intervención ante la 81.ª Asamblea General de Naciones Unidas para "justificar la guerra y la agresión", subrayando además que "la historia le juzgará por sus crímenes".
El viceministro de Exteriores de Irán para Asuntos Legales e Internacionales, Kazem Qaribabadi, ha afirmado que "Netanyahu, el criminal, acudió a la Asamblea General (de la ONU) para convertir la tribuna de este organismo internacional en una plataforma para justificar la guerra y la agresión", antes de destacar que "la retirada de 77 delegaciones fue sumamente elocuente, mucho más que cualquier discurso".
En un mensaje difundido en redes sociales, Qaribabadi ha insistido en que "el mundo no se deja engañar por narrativas fabricadas", en alusión a la salida de estos delegados justo antes de que Netanyahu iniciara su intervención. "La historia juzgará los crímenes, la ocupación y la agresión, no las maniobras publicitarias en Nueva York", ha remachado el alto cargo iraní.
Durante su discurso, Netanyahu respondió calificando de "cobardes morales" a quienes abandonaron el plenario antes de que comenzara a hablar. El dirigente israelí defendió la presencia del "pueblo judío" en los Territorios Palestinos Ocupados y en los Altos del Golán sirios, también bajo ocupación israelí, y rechazó las acusaciones de "genocidio" por la ofensiva en la Franja de Gaza tras los ataques del 7 de octubre de 2023, que describió como "la mentira más grande del siglo".
Netanyahu también reivindicó las operaciones militares llevadas a cabo por Israel desde dichos ataques. "Hamás, Hezbolá, los hutíes, Irán, las milicias en Irak, las milicias en Siria, los terroristas palestinos en Cisjordania, todos se pusieron de pie y lucharon para borrarnos de la faz de la tierra, pero no lo lograron, porque en lugar de desmoronarnos, lo que hicimos fue atacarlos con nuestros grandes amigos estadounidenses", afirmó el primer ministro.
En su intervención, el mandatario israelí arremetió asimismo contra la "dictadura asesina" en Irán y aseguró que, aunque "arrasar con las instalaciones nucleares de Irán fue difícil", para él "fue una de las decisiones más fáciles como primer ministro". Añadió además que "a lo mejor no dentro de mucho, el pueblo iraní será libre. Su régimen asesino será derrocado por su corrupción, por sus crímenes, por su crueldad. Este régimen maligno caerá y todos lo celebraremos".