La ONU alerta de una “tendencia preocupante” ante la nueva oleada de violencia en la guerra de Sudán

La ONU denuncia el uso masivo de drones en Sudán, con más de 300 muertos en octubre, y exige un alto el fuego inmediato y respeto al Derecho Internacional.

El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk Marwan Naamani / Zuma Press / Europa Press

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El alto comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, ha denunciado este viernes el repunte de la violencia en Sudán y ha advertido de que la reciente campaña de ataques con drones ha dejado al menos 306 fallecidos y cientos de heridos durante las tres primeras semanas de octubre.

De acuerdo con la Oficina de Derechos Humanos de la ONU (ACNUDH), los bombardeos —atribuídos tanto a las Fuerzas Armadas Sudanesas (SAF) como a las paramilitares Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF)— han alcanzado viviendas, mercados, centros de salud, refugios para desplazados, infraestructuras básicas y centrales eléctricas en regiones clave como Kordofán, Darfur, Nilo Azul y la capital, Jartum.

“El creciente uso de drones, que ya representa la mayoría de las muertes civiles relacionadas con el conflicto en Sudán este año, es profundamente perturbador y está cobrando un precio horrible”, ha declarado Türk.

La ONU responsabiliza a ambos bandos y advierte de una “tendencia preocupante”

Naciones Unidas denuncia una “tendencia particularmente preocupante” tras documentar numerosos ataques contra centros de acogida, lugares donde personas que ya habían escapado de los combates habían buscado protección.

Según las pesquisas de la ONU, entre el 6 y el 10 de octubre, presuntos ataques con drones atribuidos a las fuerzas del Gobierno militar —encabezado por el líder castrense Abdel Fattah al Burhan— impactaron en refugios de desplazados en Ghubeish y El Nuhud, en Kordofán Occidental, en el sur del país, causando la muerte de al menos 25 civiles, entre ellos mujeres y menores.

Además, el 19 de octubre, la ONU denuncia que un presunto dron de las RSF atacó a un grupo de desplazados que trabajaban en la minería artesanal de oro en las inmediaciones de un campamento de desplazados en Abu Shendi, en el estado de Nilo Azul, en el sureste, provocando la muerte de al menos 31 personas.

El 18 de octubre, al menos 139 personas perdieron la vida cuando un camión de transporte fue alcanzado en un “doble toque” de ataques sucesivos en Dibab, en Kordofán Occidental, área bajo control de la milicia de las RSF.

La infraestructura esencial y los servicios sanitarios también han resultado seriamente afectados. Entre los incidentes documentados figura una incursión atribuida a las RSF el 11 de octubre contra el hospital de Um Darfa, en el estado de Nilo Azul, que dejó el centro fuera de servicio y causó heridas graves a dos miembros del personal sanitario.

“Han muerto decenas de civiles, incluidos desplazados internos, y se han destruido infraestructuras y servicios vitales, lo que ha provocado más desplazamientos y ha agravado la ya grave crisis humanitaria”, ha declarado el portavoz de ONU Derechos Humanos, Seif Magango.

Llamamiento urgente a un alto el fuego y al respeto del Derecho Internacional

Ante este escenario, Türk ha reclamado a las partes en guerra que cumplan de forma estricta las obligaciones que marca el Derecho Internacional humanitario, en particular el principio de distinción, que prohíbe los ataques deliberados contra la población civil y los bienes de carácter civil.

“Los esfuerzos de paz más amplios deben abordar de forma directa la continua afluencia de armas que alimenta el conflicto y presionar para que se ponga fin a la transferencia de armamento utilizado con manifiesto desprecio de las obligaciones internacionales para la protección de la población civil”, ha subrayado el alto comisionado.

En la misma línea, el máximo responsable de Derechos Humanos de la ONU ha exigido a ambos bandos y a sus grupos aliados un alto el fuego inmediato, remarcando que una salida negociada que se base en el respeto de los Derechos Humanos y en la rendición de cuentas constituye “el único camino viable hacia una paz sostenible en Sudán”.

La guerra civil en el país africano comenzó en abril de 2023 a raíz de las profundas discrepancias sobre el proceso de integración del grupo paramilitar en el seno de las Fuerzas Armadas, lo que hizo descarrilar la transición abierta tras el derrocamiento en 2019 del régimen de Omar Hasán al Bashir, ya debilitada tras la asonada que forzó la salida del entonces primer ministro, Abdalá Hamdok.

El conflicto, en el que varios países apoyan a las distintas facciones, ha sumido a Sudán en una de las peores crisis humanitarias del planeta, con millones de desplazados y refugiados y creciente alarma internacional por la expansión de enfermedades y los graves daños a infraestructuras críticas, que impiden prestar asistencia a cientos de miles de personas afectadas.