Estados Unidos creció a una tasa anualizada del 1,5% durante el segundo trimestre de 2026, sin cambios respecto a la primera estimación, mientras la inflación PCE se mantuvo en julio en el 3,7% interanual. Los dos datos dejan a la Reserva Federal ante una combinación incómoda: una economía que pierde velocidad, pero unos precios todavía alejados de su objetivo.
El Bureau of Economic Analysis ha confirmado este miércoles que el PIB real aumentó a un ritmo anualizado del 1,5% entre abril y junio.
En el primer trimestre había crecido un 2,1%.
La desaceleración se explica por una caída del gasto público y un menor impulso de inversión y exportaciones, compensados parcialmente por una aceleración del consumo.
El consumo mejora dentro de la revisión
Aunque la cifra agregada de crecimiento permanece en el 1,5%, la composición ha cambiado ligeramente.
El BEA revisó al alza el consumo, especialmente los servicios, pero también elevó las importaciones, que restan al cálculo del PIB.
Las ventas finales reales a compradores privados domésticos aumentaron un 4,2%, tres décimas más de lo calculado en el avance.
La inflación sigue muy por encima del 2%
El segundo dato publicado simultáneamente es el de ingresos y gastos personales de julio.
El índice de precios PCE aumentó un 0,2% mensual y un 3,7% interanual.
El PCE subyacente, que excluye alimentos y energía, subió también un 0,2% en el mes y se situó en el 3,3% respecto a julio de 2025.
La Reserva Federal utiliza el PCE como referencia principal para su objetivo de estabilidad de precios, fijado en el 2% a largo plazo.
Los hogares gastaron poco más en términos reales
Los ingresos personales aumentaron un 0,4% mensual y la renta disponible un 0,5%.
El gasto nominal de consumo avanzó un 0,2%, pero una vez descontada la inflación el consumo real permaneció prácticamente plano.
La tasa de ahorro personal aumentó hasta el 3%.
La Fed tiene dos señales en direcciones distintas
Un crecimiento más débil tendería a reducir la necesidad de mantener unos tipos elevados.
Una inflación subyacente superior al 3%, en cambio, dificulta justificar una relajación rápida.
La propia Reserva Federal proyectaba en julio una inflación PCE del 3,6% para 2026 y continúa señalando el 2% como objetivo de largo plazo.