El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, ha defendido este jueves en Lisboa la importancia de la cooperación con Portugal y con el resto de aliados de la OTAN, al tiempo que ha descartado que la petición de Washington para que los socios europeos aumenten su gasto en defensa deba interpretarse como un movimiento “hostil” hacia Europa.
“Creo que, trabajando juntos con todos nuestros aliados y socios de la OTAN podemos hacer que nuestras naciones y nuestros continentes estén más seguros frente a las amenazas extranjeras y ofrecer una mayor seguridad a nuestros ciudadanos”, ha señalado el jefe de la diplomacia estadounidense en una comparecencia ante los medios junto al ministro de Exteriores portugués, Paulo Rangel, dentro de su gira por el continente.
Rubio ha subrayado que la OTAN necesita mantener su fortaleza y, en ese contexto, ha rechazado que el llamamiento a elevar la inversión en defensa pueda entenderse como un gesto “hostil” hacia los demás socios. “A veces la gente percibe este llamamiento a invertir más en defensa como algo hostil. No es algo hostil. Al contrario, lo que estamos defendiendo es que la OTAN sea importante”, ha afirmado.
El responsable estadounidense ha reivindicado la vigencia de la Alianza Atlántica, haciendo hincapié en que “para que los Estados miembros de la OTAN sean fuertes, tienen que disponer de capacidades”. Según ha remarcado, “todos los países de la OTAN deben ser lo más fuertes que puedan, porque cuanto más fuertes sean los miembros de la OTAN, más fuerte será la OTAN. Más fuerte será la alianza y más fuerte será la disuasión”, incidiendo en que la disuasión constituye el pilar que sostiene al bloque militar.
“La OTAN existe, ante todo, como una alianza defensiva que sirve como elemento disuasorio frente a las hostilidades, y nos ha servido bien durante décadas. Si queremos que siga cumpliendo esa función, tenemos que asegurarnos de que sea fuerte”, ha reiterado.
Portugal, socio clave para Estados Unidos
Durante su visita a Lisboa, Rubio ha puesto en valor el papel de Portugal como aliado esencial para el comercio y las comunicaciones con Estados Unidos.
“Desempeña un papel fundamental a la hora de fomentar el comercio con Estados Unidos y de llevar la tecnología estadounidense al continente europeo y más allá. Por ejemplo, los cables submarinos de Portugal, su energía asequible, sus reservas de minerales críticos y sus centros de datos lo convierten en la puerta de entrada ideal para que las empresas tecnológicas estadounidenses entren en Europa”, ha destacado.
En esta línea, ha abogado por reforzar la diplomacia económica y ha avanzado que Washington y Lisboa cooperarán en “futuras inversiones en industrias estratégicas”, citando de forma específica la inteligencia artificial, así como los sectores aeroespacial y de defensa.