La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, ha reclamado una respuesta más contundente ante la crisis de Ceuta en una entrevista concedida a OkDiario, en la que ha defendido tres medidas concretas: devolver a los inmigrantes que entraron irregularmente, militarizar la zona y recurrir a la Unión Europea para exigir responsabilidades a Marruecos. Ayuso ha descrito además la situación como "una tragedia y el preludio de mucho más" y ha cuestionado la respuesta del Gobierno de Pedro Sánchez.
Sobre los miles de inmigrantes que permanecen en Ceuta tras la entrada masiva registrada en julio, Ayuso ha defendido que deben ser devueltos "bajo el cumplimiento de la ley" y ha reclamado que Marruecos se haga responsable de sus ciudadanos. La dirigente madrileña ha diferenciado esta situación de la de los marroquíes que llevan años residiendo y trabajando en España y ha centrado su crítica en quienes llegaron de forma irregular durante la crisis.
Ayuso también ha planteado una respuesta inmediata de carácter militar y europeo. Preguntada por qué habría hecho ante la entrada masiva, ha asegurado que habría actuado "el primer día", con una militarización de la zona y una petición de intervención de la Unión Europea para abordar con Marruecos el retorno de quienes hubieran entrado irregularmente. Además, ha afirmado que, si continuara la situación actual, rompería las relaciones con el país vecino.
La visita de Felipe VI sigue pendiente de fecha
La posible visita de Felipe VI a Ceuta también apareció en la entrevista. Ayuso ha evitado cuestionar la decisión del Rey y ha asegurado que respeta las decisiones que adopta la Corona, aunque ha apuntado que "es difícil que le dejen" viajar a la ciudad autónoma. La presidenta madrileña ha atribuido además al Gobierno la responsabilidad de marcar la agenda internacional del jefe del Estado y ha sugerido que Pedro Sánchez podría no querer una imagen del Rey en Ceuta que, a su juicio, pudiera eclipsarle.
Pedro Sánchez afirmó el 3 de septiembre ante el Congreso que el Ejecutivo ha compartido la necesidad de que el jefe del Estado visite Ceuta y Melilla "en las próximas semanas" para trasladar el compromiso del Estado con ambas ciudades. La visita, sin embargo, todavía no tiene una fecha fijada.
La cuestión había sido abordada previamente por el Gobierno después de que Sánchez señalara que el monarca viajaría a Ceuta cuando "se den las condiciones". La portavoz del Ejecutivo explicó entonces que el desplazamiento aún no estaba organizado y negó que Moncloa hubiera vetado al Rey. La Casa del Rey tampoco había incorporado hasta ese momento una visita a Ceuta a la agenda oficial de Felipe VI.
Un viaje que tiene un precedente diplomático
La última visita de un jefe del Estado español a Ceuta se produjo en noviembre de 2007, cuando Juan Carlos I y la reina Sofía viajaron a la ciudad autónoma y posteriormente a Melilla. Aquel desplazamiento provocó una reacción inmediata de Marruecos: Rabat llamó a consultas a su embajador en Madrid, Omar Azziman, por tiempo indeterminado.
La crisis diplomática se prolongó durante 65 días y terminó en enero de 2008, cuando Marruecos anunció el regreso de su embajador después de que el entonces ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, viajara a Rabat y entregara una carta de José Luis Rodríguez Zapatero al rey Mohamed VI. El episodio no llegó a provocar una ruptura de relaciones diplomáticas, pero sí supuso una de las respuestas más contundentes de Rabat a una visita oficial española a las ciudades autónomas.
El posible desplazamiento de Felipe VI, al que también se refirió Ayuso, se plantea ahora en un contexto distinto, marcado por la cooperación entre España y Marruecos en ámbitos como la migración, la seguridad y el control fronterizo, pero también por la crisis abierta tras la entrada masiva de personas en Ceuta. El Gobierno ha defendido públicamente la soberanía española sobre la ciudad y ha situado la gestión de la emergencia dentro de una respuesta que requiere coordinación entre administraciones.
En este escenario, la visita del Rey tendría un significado institucional especialmente relevante. Felipe VI no ha viajado oficialmente a Ceuta desde su proclamación en 2014 y el Gobierno considera que su presencia serviría para trasladar el respaldo del Estado a la ciudad autónoma. La incógnita continúa siendo cuándo se producirá el desplazamiento y cuál será la respuesta de Marruecos, que hasta ahora no ha anunciado oficialmente ninguna medida ante esa posibilidad.