El Congreso volverá a la actividad con una larga lista de reformas pendientes, pero PSOE y Sumar no tienen votos suficientes para sacarlas adelante por sí solos. El final de la legislatura devolverá así el protagonismo a Junts, ERC, PNV y Podemos, además de EH Bildu y otros grupos cuya posición puede resultar determinante según cada votación.
La aritmética explica buena parte del problema. El Gobierno necesita reconstruir una mayoría prácticamente iniciativa a iniciativa, y no todos los socios que facilitaron la investidura de Pedro Sánchez mantienen las mismas prioridades ni plantean las mismas condiciones.
Entre las normas que afrontan ese examen están la Ley del Cine, la protección de menores en entornos digitales o la reforma de la Ley de Seguridad Ciudadana, además de la gran incógnita política del otoño: unos eventuales Presupuestos Generales del Estado.
Junts, decisivo en la Ley del Cine
Una de las primeras negociaciones llegará con el Proyecto de Ley del Cine y de la Cultura Audiovisual. El texto superó en junio las enmiendas a la totalidad por un margen estrechísimo: 175 votos frente a 172, una fotografía de hasta qué punto cada voto cuenta.
Junts ha conseguido imprimir parte de su agenda en la negociación y ha registrado numerosas enmiendas relacionadas con las lenguas cooficiales, las ayudas al sector, los incentivos fiscales y la producción independiente. Entre ellas figura que al menos el 15% del Fondo para el Fomento de la cinematografía y el audiovisual se destine al audiovisual en lenguas oficiales distintas del castellano y otras reconocidas estatutariamente.
El propio grupo independentista aseguró durante el debate de totalidad que el acuerdo alcanzado incorporaba una "huella muy importante" de Junts en cuestiones lingüísticas, fiscales y culturales.
ERC también tiene capacidad para tensionar la negociación. Según la información recabada por DEMÓCRATA antes del verano, el grupo de ERC han planteado posiciones más exigentes en dos de los asuntos sensibles de la norma: la cuota de pantalla y la ventana de exhibición.
La protección de los menores busca una mayoría
Otro examen llegará con el Proyecto de Ley de Protección de las Personas Menores de Edad en los Entornos Digitales. Su ponencia ya ha comenzado los trabajos y el PSOE quiere incorporar cambios sobre la manipulación algorítmica y el acceso de los menores a las redes sociales. El Gobierno ha situado en 16 años la edad mínima para prestar consentimiento en determinadas materias vinculadas a la propia imagen y apuesta también por esa edad para el acceso a redes sociales.
Aquí tampoco existe una mayoría cerrada. Sumar ve favorablemente los cambios impulsados por los socialistas, mientras las conversaciones deberán extenderse a Junts y al PP, según fuentes de la ponencia consultadas por DEMÓCRATA.
La Ley Mordaza evidencia el problema de los aliados
Todavía más compleja es la reforma de la Ley Orgánica de Seguridad Ciudadana, una de las prioridades que Sumar quiere culminar antes de terminar la legislatura.
La iniciativa lleva tiempo atrapada precisamente por las diferencias dentro del bloque que tendría que aprobarla. PNV y Podemos mantienen posiciones que dificultan el acuerdo, mientras Sumar intenta reactivar una reforma que ya fracasó en la pasada legislatura por las discrepancias entre los aliados del Gobierno.
Podemos, además, registró su propia proposición para reformar la Ley de Seguridad Ciudadana, una muestra de que comparte el objetivo de modificar la norma pero no necesariamente el alcance de la reforma planteada por el resto de la mayoría.
Y por encima de todas, los Presupuestos
El desafío mayor llegaría si Pedro Sánchez cumple su compromiso de presentar unos nuevos Presupuestos Generales del Estado. En ese caso, el Gobierno necesitaría construir una mayoría que vuelva a reunir a fuerzas con intereses políticos y territoriales muy diferentes.
El socio de coalición, Sumar, sostiene que quiere negociar unas cuentas para aprobarlas. Sin embargo, otros aliados habituales del Ejecutivo dudan de que exista una negociación presupuestaria con posibilidades reales de culminar con éxito, según fuentes consultadas por DEMÓCRATA.
La recta final parlamentaria vuelve así a una situación conocida durante toda la legislatura: Moncloa puede marcar las prioridades, pero no controla su desenlace. Junts, ERC, PNV, Podemos y el resto de aliados dispondrán de capacidad para modificar, retrasar o impedir algunas de las reformas pendientes. Con el horizonte electoral cada vez más presente, reconstruir aquella mayoría será previsiblemente más difícil en cada votación.