El Rey Felipe VI ha inaugurado la XXX Cumbre Iberoamericana de Madrid subrayando la pluralidad de los Estados que integran esta comunidad, formada por 22 países de ambas orillas del Atlántico, y llamando a sus dirigentes y representantes a “ceñirse a la partitura” y a concentrarse en aquello que realmente preocupa a los ciudadanos.
El monarca ha recordado que, a lo largo de sus 35 años de trayectoria, la Comunidad Iberoamericana ha ido “abriendo nuevos espacios de colaboración y afrontando retos cada vez más complejos” y se ha ido “enriqueciendo con diferentes experiencias, sensibilidades y perspectivas”.
En este sentido, ha reivindicado que “esa diversidad es una de nuestras mayores ganancias”, poniendo el acento en que “el resultado es una música interpretada por diversos instrumentos pero que se reconoce en una única melodía que evoca lo que todos queremos, lo que conviene e interesa al conjunto de nuestra comunidad de generaciones”.
Felipe VI ha trasladado este mensaje directamente a los mandatarios presentes —un total de 10—, así como a los tres vicepresidentes y los nueve cancilleres que participan en representación de los 22 países en esta Cumbre Iberoamericana, recordándoles que el tiempo disponible es limitado y que en los dos últimos años se ha trabajado intensamente para preparar este encuentro.
El Rey ha puntualizado que no se trata solo de condensar la labor realizada, sino de “conseguir que suene, si me permiten, armónico”. “Creo que estamos preparados si nos ceñimos a la partitura”, ha sostenido, instando de este modo a dejar al margen las disputas que puedan surgir entre líderes o entre Estados. “Nos ayuda el camino que hemos recorrido juntos hasta ahora”, ha añadido.
A juicio de Felipe VI, “la experiencia de diálogo y de concertación política en el ámbito internacional” acumulada en las tres últimas décadas permite a la Comunidad Iberoamericana “contribuir a los grandes debates de nuestro tiempo y hacer oír una voz iberoamericana” además de “seguir defendiendo el Derecho Internacional, el fortalecimiento de las instituciones y el compromiso con el respeto de la sociedad humana”.
El jefe del Estado ha señalado que “nos corresponde ahora afinar los objetivos”, “teniendo siempre presente que nuestra primera responsabilidad es con los ciudadanos iberoamericanos y con el vínculo que nos une y que da sentido a este esfuerzo colectivo”. “Que sea esa nuestra aspiración para esta cumbre”, ha concluido.