La doctora Raquel Sánchez del Valle, coordinadora del Grupo de Estudio de Conducta y Demencias de la Sociedad Española de Neurología (SEN), ha reiterado la petición al Ministerio de Sanidad para que dé marcha atrás en su decisión y sufrague los nuevos tratamientos frente al Alzheimer que actúan en las fases tempranas de la enfermedad.
“Solicitamos a las autoridades sanitarias que reconsideren esta resolución porque restringir el acceso a estos fármacos solo a quienes puedan costeárselos de forma privada vulnera el principio de equidad de nuestro Sistema Nacional de Salud (SNS)”, ha señalado, en referencia al acuerdo adoptado en julio por la Comisión Interministerial de Precios de los Medicamentos (CIPM), que optó por no incluir en la financiación pública los dos primeros medicamentos dirigidos a las etapas iniciales de la patología.
Estos compuestos han demostrado en ensayos clínicos que pueden ralentizar el deterioro cognitivo alrededor de un 27 y un 29 por ciento, respectivamente, a los 18 meses, y ambos disponen ya de la autorización de comercialización de la Agencia Europea del Medicamento (EMA, por sus siglas en inglés). Por ello, la neuróloga considera que la resolución actual “limita, por el momento, su acceso en España a la prescripción en el ámbito privado”.
“Por esta razón, mantenemos nuestra disposición a colaborar con las autoridades sanitarias en el diseño de circuitos asistenciales seguros, eficientes y sostenibles que permitan una incorporación ordenada de estos tratamientos”, ha indicado Del Valle, que ha expresado su confianza “en que esta voluntad de colaboración sea tenida en consideración en las próximas reuniones de la CIPM”. Según las estimaciones con las que trabaja la SEN, en torno a un 4 por ciento de los pacientes españoles podría llegar a beneficiarse de estos dos nuevos fármacos.
Impacto mundial y situación del Alzheimer en España
Con motivo del Día Mundial del Alzheimer, que se conmemora este lunes, 21 de septiembre, la especialista ha recordado que actualmente más de 57 millones de personas viven con demencia en el mundo y que cada año se detectan cerca de 10 millones de nuevos casos. Esta cifra está “lejos de estabilizarse”, ya que “seguirá aumentando en las próximas décadas”, ha advertido. La Organización Mundial de la Salud (OMS) calcula que el número de personas con demencia ascenderá a 78 millones en 2030 y a 139 millones en 2050.
En este contexto, ha recalcado que el Alzheimer es la principal causa de demencia —con entre el 60 y el 70 por ciento del total de diagnósticos— y una de las causas más relevantes de discapacidad y dependencia en la población mayor. En España, se estima que más de 800.000 personas padecen Alzheimer y que cada año se confirman alrededor de 40.000 nuevos casos, de los cuales más del 65 por ciento corresponden a mujeres.
Un coste económico y social enorme
La demencia supone un coste anual global estimado de 1.131.325.085.800 euros, “aproximadamente la mitad de los cuales corresponde a los cuidados no remunerados que prestan familiares y allegados de las personas con demencia”. “Esta carga recae especialmente sobre las mujeres, que realizan aproximadamente el 70 por ciento de las horas de cuidados de personas con demencia a escala mundial”, ha precisado. En el caso de España, la Confederación Española de Alzheimer y otras Demencias (CEAFA) calcula que el Alzheimer genera un gasto anual cercano a los 35.000 millones de euros.
Del Valle ha añadido que “cerca del 60 por ciento de las personas cuidadoras presentan también morbilidades, como consecuencia directa de la sobrecarga del cuidado”, y ha puesto el foco en el importante infradiagnóstico que persiste en el país, sobre todo en las fases más leves. Según la SEN, “más del 50 por ciento de los casos que aún son leves están sin diagnosticar, que el retraso medio entre la aparición de los primeros síntomas y el diagnóstico supera los dos años, y que entre el 30 y el 50 por ciento de las personas con algún tipo de demencia no llegan a recibir un diagnóstico formal”.
Diagnóstico precoz, biomarcadores y prevención
En este punto, ha remarcado que “la disponibilidad de fármacos capaces de modificar el curso de la enfermedad hace que el diagnóstico precoz y preciso sea, si cabe, aún más urgente”. “Ya disponemos de biomarcadores en sangre que permiten mejorar el diagnóstico sin necesidad de una punción lumbar, pero su uso todavía es minoritario: en la actualidad, menos del 20 por ciento de los diagnósticos de Alzheimer se apoyan en biomarcadores, cuando el objetivo debería ser alcanzar el 80-90 por ciento en los próximos años”, ha indicado.
Por último, ha puesto énfasis en la prevención mediante el cuidado de la salud cerebral, que puede “reducir de forma notable el riesgo de padecer Alzheimer en el futuro”. “Realizar ejercicio físico, mantenerse cognitiva y socialmente activo, corregir la pérdida de audición o visión, controlar el peso, la diabetes, el colesterol y la tensión arterial, evitar el consumo de alcohol y tabaco, prevenir los traumatismos craneoencefálicos y reducir la exposición a la contaminación ambiental son medidas que, todas juntas, pueden ayudar a reducir el impacto”, ha concluido.