La coordinadora de Rehabilitación Cardíaca del Hospital General Universitario Gregorio Marañón de Madrid y miembro de la Sociedad Española de Rehabilitación y Medicina Física (SERMEF), la doctora Marta Supervía, ha advertido de que “muchos pacientes no son derivados a rehabilitación cardíaca tras un infarto u otro evento cardiovascular”.
Según ha explicado, la rehabilitación tras un problema cardíaco “continúa infrautilizada y todavía existen pacientes con indicación que no llegan a acceder a estos programas”, y ha recalcado que “persisten diferencias en la disponibilidad, derivación y el acceso pese a ser clave para recuperar función y calidad de vida tras un evento cardiovascular”.
Con motivo del Día Mundial del Corazón, que se conmemora el 29 de septiembre, Supervía ha remarcado la necesidad de “seguir extendiendo estos programas y favoreciendo la derivación de los pacientes que puedan beneficiarse de ellos”, insistiendo en que esta estrategia está apoyada por la evidencia científica disponible.
En esta línea, ha destacado que este año se han difundido las primeras guías de práctica clínica de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC, por sus siglas en inglés) centradas de forma específica en la rehabilitación cardíaca, en las que ha intervenido como revisora experta. Estas recomendaciones reúnen por primera vez en un único documento qué pacientes deben recibir rehabilitación, cómo estructurar los programas, qué perfiles profesionales deben integrarlos y de qué forma valorar sus resultados.
“Existen indicaciones respaldadas por el máximo nivel de evidencia”, ha enfatizado, por lo que ha animado a los pacientes “a consultar con sus médicos sobre esta opción cuando pueda estar indicada”. A su juicio, “tras un evento o cirugía cardiovascular, no basta con sobrevivir: el objetivo es recuperar función, autonomía, participación y calidad de vida”.
Recomendaciones unificadas y enfoque multidisciplinar
En relación con las nuevas guías, Supervía ha recordado que “hasta ahora, las recomendaciones sobre rehabilitación cardíaca estaban repartidas entre diferentes guías cardiovasculares”. El nuevo texto, ha señalado, cuenta con el aval de la Sociedad Europea de Medicina Física y Rehabilitación (ESPRM) y de la Organización Mundial de Médicos de Familia (WONCA), y refuerza una visión global y multidisciplinar del proceso de recuperación.
“Las guías incluyen expresamente al especialista en Medicina Física y Rehabilitación dentro del equipo multidisciplinar”, ha indicado, añadiendo que “su formación aporta una perspectiva especialmente relevante en la valoración funcional, la prescripción individualizada de ejercicio, la fragilidad, la fuerza muscular, las limitaciones musculoesqueléticas y neurológicas y la multimorbilidad, siempre en coordinación con el resto de profesionales del programa”.
En opinión de la experta, las nuevas recomendaciones “ponen mayor énfasis en la fragilidad y la prefragilidad”. “En pacientes frágiles, plantean adaptar el entrenamiento e incorporar, cuando sea necesario, fuerza, equilibrio, movilidad y prevención de caídas”, ha señalado, al tiempo que ha indicado que “también cobran mayor importancia la fuerza muscular, el estado funcional, la sarcopenia y la composición corporal”.
La doctora ha subrayado que “el índice de masa corporal (IMC) por sí solo puede ser insuficiente y se incorporan herramientas como la antropometría, la bioimpedancia o la dinamometría”, apostando por un abordaje individualizado. Además, ha apuntado que “orientan los programas hacia objetivos de funcionamiento y calidad de vida, incorporando resultados comunicados por los propios pacientes y el marco de la ‘Clasificación Internacional del Funcionamiento, de la Discapacidad y de la Salud’ de la Organización Mundial de la Salud (OMS)”.
Para finalizar, tras remarcar que “la prescripción individualizada del ejercicio es un elemento central y debe adaptarse a la función, los riesgos, las limitaciones y los objetivos de cada paciente”, ha precisado que “el documento consolida, además, modelos presenciales, domiciliarios, híbridos y de telerehabilitación, y amplía los escenarios contemplados más allá de la cardiopatía isquémica y la insuficiencia cardíaca”.