La víctima del crimen machista de Can Pastilla intentó protegerse de una agresión en la que el presunto autor utilizó una fuerza “considerable y significativa”, pero falleció “en cuestión de segundos o pocos minutos” a consecuencia de una hemorragia masiva.
Así se desprende del informe de la autopsia practicada al cuerpo de María del Rosario, que este miércoles ha expuesto ante la Audiencia el médico forense responsable del examen.
El juicio con jurado por el asesinato a cuchilladas de una mujer el 10 de diciembre de 2024 en el camino de Can Pastilla prosigue este miércoles en la Audiencia Provincial con la presentación de las pruebas periciales, y se prevé que las partes formulen sus informes finales al término de la sesión.
En su comparecencia, el especialista ha ratificado que la fallecida sufrió 66 puñaladas distribuidas por la cabeza, el tronco, la región cervical y las cuatro extremidades. De todas ellas, cinco resultaron especialmente críticas al afectar a estructuras internas, al perforar la vena yugular y ambos pulmones.
Del análisis del cadáver y de las lesiones defensivas localizadas en los brazos, el forense ha concluido que la mujer trató de repeler la agresión e incluso llegó a intentar sujetar el arma blanca. Como hipótesis más plausible, ha apuntado que las primeras cuchilladas se produjeron en la parte frontal del cuerpo y que, una vez que la víctima ya no se movía, se originaron las heridas en la zona posterior.
El médico ha detallado que recibió en el instituto de medicina legal el cuerpo de la víctima con la ropa “impregnadas” de sangre y con múltiples desgarros. Ha precisado que, entre las 66 heridas, las de mayor gravedad fueron las que atravesaron la yugular, otras que afectaron a estructuras resistentes como el cartílago de la laringe y aquellas que perforaron los dos pulmones, tanto por delante como por detrás.
Interrogado por el letrado de la acusación particular, el forense ha señalado que, debido a la rapidez de la agresión, no puede determinarse con absoluta precisión cuál de las lesiones fue la que causó de forma directa la muerte de María del Rosario.
Durante la vista de este miércoles, la Sala se ha visto obligada a interrumpir la sesión en dos momentos distintos, después de que uno de los miembros del jurado popular, que finalmente ha sido excusado, se sintiera indispuesto mientras se proyectaban las imágenes de la autopsia.
Impacto psicológico en las hijas: “miedo, terror y pánico”
Una psicóloga que ha tratado a la hija mayor de la pareja tras el crimen ha explicado que la menor presenta síntomas claros de trauma derivados de la exposición repetida a episodios de violencia machista, agravados por la repercusión mediática del caso.
Según ha relatado, la niña le describió episodios constantes de violencia que presenciaba y sufría, y que además se veía obligada a ocultar siguiendo las indicaciones de su madre. La profesional ha dibujado un entorno de “miedo, terror y pánico”.
“Podemos paliar el daño, pero formará parte de la historia de su vida”, ha manifestado. En términos similares se ha referido a la bebé que viajaba en el vehículo en el momento del ataque. Ha señalado que, aunque no pueda expresar con palabras lo vivido, “hay un almacén” en la memoria y el trauma permanecerá, manifestándose ante determinados estímulos que el cerebro vinculará con aquel episodio. Del mismo modo, ha añadido, formará parte de su historia vital. “¿Hay algo peor que que te cuenten que tu padre asesinó a tu madre?”, ha planteado.
En su interrogatorio, el fiscal ha preguntado a la psicóloga si en situaciones como esta resulta recomendable separar a las niñas de la figura paterna. “No es que lo aconseje, es que lo pide la hija mayor, que se refiere a su padre como 'el desconocido'”, ha contestado la experta.
El acusado se enfrenta a una petición de 27 años de cárcel por unos hechos ocurridos en diciembre de 2024 cuando, de acuerdo con la versión de la acusación pública, el hombre convenció a la mujer para verse, subir juntos al coche y recoger a la hija menor de ambos de la “escoleta”, solicitando además a la víctima que dejara la pulsera telemática en su domicilio.
Tras recoger a la niña, ya en el camino de Can Pastilla, el hombre habría sacado un cuchillo oculto entre sus prendas y asestado 66 puñaladas a la víctima. La mujer murió a los pocos minutos y, con el cadáver aún en el interior del vehículo, el acusado continuó conduciendo hasta provocar un accidente de tráfico, momento en el que fue detenido.