Beiras, el intelectual que marcó el rumbo de la izquierda gallega contemporánea

Xosé Manuel Beiras, intelectual y referente de la izquierda gallega, muere tras una vida de militancia, pensamiento crítico y vaivenes entre BNG y confluencias.

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Camilo Nogueira (i) y el que fuera dirigente histórico del BNG Xosé Manuel Beiras a su llegada a la presentación de un documental del BNG, en el Teatro Principal, a 14 de septiembre de 2022, en Santiago de Compostela Europa Press

Camilo Nogueira (i) y el que fuera dirigente histórico del BNG Xosé Manuel Beiras a su llegada a la presentación de un documental del BNG, en el Teatro Principal, a 14 de septiembre de 2022, en Santiago de Compostela Europa Press

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“Estou cumprido”. La expresión, pronunciada hace una década al despedirse de la vida parlamentaria, pertenece a Xosé Manuel Beiras, el intelectual que tradujo a Albert Camus al gallego y dejó una huella decisiva en la evolución política de la izquierda moderna en Galicia. Lo hizo a través de un recorrido de ida y vuelta: del nacionalismo a la confluencia con la izquierda de ámbito estatal, para terminar reclamando de nuevo el voto para el BNG.

La muerte de Xosé Manuel Beiras Torrado --Santiago, 7 de abril de 1936-Brión (A Coruña), 8 de octubre de 2026-- se ha producido este otoño en su casa de A Reboraina, arropado por su familia. Más allá de su figura como político, ideólogo, intelectual y docente, que lo convirtió en símbolo de rebeldía para varias generaciones, 'O Beiras' fue también padre de dos hijos y compañero. Su euménide, como él mismo la denominó, fue la pintora Aurichu Pereira, fallecida también en otoño, en 2023.

En la memoria colectiva de Galicia permanece la estampa del dirigente carismático, con barba y pelo plateado, gesto oscilante entre la serenidad y, en ocasiones, la furia y la indignación, combinando el tono de profesor universitario con el de tribuno en la plaza pública.

Su biografía recorre gran parte de la historia política, cultural e intelectual de la Galicia contemporánea: desde la oposición al franquismo y la recuperación del galleguismo político hasta la consolidación del BNG como segunda fuerza del país, su posterior ruptura con el frente nacionalista y la experiencia posterior de las confluencias de izquierdas.

Crítico con los poderes establecidos, Beiras será recordado en el terreno político por episodios ya convertidos en símbolo, como el célebre 'zapatazo' en el Parlamento de Galicia en 1993. Desde su escaño, levantó el zapato contra el entonces presidente de la Xunta, Manuel Fraga, durante el debate sobre la reforma del reglamento de la Cámara que elevaba del 3 al 5 por ciento el mínimo de votos para acceder al reparto de escaños.

Fue también el mismo Beiras que, en 2002, compartió una comida histórica con Fraga, con quien mantuvo otros gestos de distensión dentro de una relación marcada por la rivalidad política y un respeto intelectual recíproco. Un tipo de vínculo que más adelante repetiría con el también popular Alberto Núñez Feijóo, aunque con una diferencia sustancial: desde el primer momento se esmeró en subrayar que al de Os Peares no lo consideraba respetable en el plano intelectual y no ahorró descalificaciones --llegó a llamarle “chulo de barra americana”--.

Su espíritu contestatario afloró en numerosas ocasiones en el Pazo do Hórreo y, precisamente con Feijóo, protagonizó otro de los momentos más recordados: en pleno debate parlamentario, tras hacerse públicas las fotografías con Marcial Dorado, le reclamó “decencia” al entonces presidente gallego, golpeando con el puño la mesa del escaño popular.

Quien lo representó prácticamente todo en la izquierda gallega mantuvo, más de diez años después, intacta su voluntad de confrontar a la derecha y al poder, no solo como postura ideológica, sino como forma de estar en el mundo y de encarnar una resistencia frente a lo que, por momentos, interpretó como resignación colectiva.

Intelectual, escritor y economista

Antes de convertirse en referente político, se forjó como académico y pensador. En su trayectoria pesa casi tanto el dirigente como el profesor, el economista de inspiración marxista y el ensayista, y, por encima de todo, el intelectual que hizo de Galicia su campo de estudio y de vida, un legado recogido en varios libros que aún se utilizan en las aulas gallegas.

Para llegar a ese punto, contó con una sólida formación que cimentó el pensamiento crítico que marcaría toda su obra. Se licenció en Derecho por la Universidade de Santiago de Compostela en 1957 y amplió estudios en la Sorbona de París y en Londres, donde pasó por la London School of Economics.

Ese bagaje académico, sumado a la influencia familiar --su padre, Manuel Beiras, estuvo vinculado al Partido Galeguista durante la Segunda República--, lo llevó a principios de los años 60 a implicarse en la reconstrucción del galleguismo político y a ser uno de los fundadores del Partido Socialista Galego en la clandestinidad.

En esa misma década regresó a Galicia para ejercer como profesor de Estructura e Instituciones Económicas en la Facultad de Económicas de la Universidade de Santiago de Compostela (USC). Varios de sus alumnos subrayaban su empeño en enseñar a pensar por uno mismo más que en transmitir apuntes.

En los años 70, ya como secretario xeral del PSG, publicó el ensayo que muchos consideran un punto de inflexión para el país y que, para diversos teóricos, definió una etapa: 'O atraso económico de Galicia' (1972).

En la década de los 80, tras superar una crisis personal que él describió como una “bajada a los infiernos”, participó en la creación del BNG y, en 1985, tomó posesión por primera vez como diputado en el Parlamento de Galicia, siendo el único representante del Bloque. Permanecería en la Cámara hasta 2005, alcanzando en 1997 el mejor resultado del BNG hasta entonces: 18 escaños y la condición de segunda fuerza política.

Amio, retorno al Parlamento y mareas

Con el tiempo, la relación entre Beiras y el BNG se fue resquebrajando. Las discrepancias estratégicas y sus críticas al peso de la UPG y al funcionamiento interno del frente nacionalista crecieron hasta desembocar en una ruptura que reconfiguró el mapa de la izquierda gallega.

El punto de no retorno llegó en enero de 2012, en la XIII Asemblea Nacional del Bloque, celebrada en Amio. Las tensiones entre corrientes desembocaron en la salida de Beiras y de los sectores afines, entre ellos el que más tarde sería alcalde de Santiago, Martiño Noriega, con quien mantendría una relación política de amistad y corte casi paterno-filial.

Poco después impulsó Anova-Irmandade Nacionalista, en la que Beiras se convirtió en una de las figuras centrales. El histórico dirigente iniciaba así una nueva fase, apostando por fórmulas de confluencia con otras fuerzas de izquierda.

La primera parada fue Alternativa Galega de Esquerda (AGE), coalición creada para las autonómicas de 2012 por Anova y Esquerda Unida, entre otras organizaciones, y en la que también participó Yolanda Díaz, a quien Beiras llegó a acusar de haberlo traicionado. AGE obtuvo 9 diputados --dos más que el BNG-- y permitió el regreso de Beiras al Pazo do Hórreo siete años después.

De AGE se pasó a las mareas municipalistas y a la construcción, en el ámbito autonómico, de En Marea, espacio en el que confluían Anova, Esquerda Unida y Podemos, entre otros actores. Bajo esa fórmula, las elecciones municipales de 2015 situaron a estas candidaturas al frente de varias de las principales ciudades gallegas, como A Coruña, Santiago y Ferrol.

En 2016, ya sin Beiras en las listas, En Marea alcanzó 14 escaños en el Parlamento gallego, aunque los conflictos internos durante la legislatura acabaron fracturando ese espacio político.

Reencuentro y apoyo al BNG

Tras esa experiencia, Xosé Manuel Beiras revisó su posición sobre las confluencias con partidos de ámbito estatal y comenzó un proceso de acercamiento al BNG.

En las elecciones generales de 2023 pidió públicamente el voto nacionalista, si bien sin mencionar expresamente al Bloque. Sin embargo, en las autonómicas de 2024, después de que Anova descartase concurrir en coalición con Sumar y pactase con el BNG el apoyo a la candidatura de Ana Pontón, el veterano dirigente nacionalista regresó simbólicamente a la organización que contribuyó a levantar y expresó de forma abierta su respaldo a la líder del Bloque.