Hallan un tesoro valorado en nueve millones de euros enterrado debajo de una antigua taberna

Un estudiante de 18 años descubrió más de 40 lingotes y alrededor de 4.000 monedas durante las obras de una antigua cervecería de Dendermonde. La Fiscalía investiga su procedencia antes de que se decida quién tiene derecho a reclamarlo

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Tesoro hallado en una antigua taberna, en Bruselas (Bélgica), valorado en 9M€

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Un estudiante de 18 años que trabajaba durante el verano en una obra de Dendermonde, en Bélgica, ha encontrado un conjunto de lingotes y monedas de oro valorado en unos nueve millones de euros. El tesoro permanecía oculto dentro de una pared de la bodega de un antiguo edificio vinculado a una familia de cerveceros.

El joven realizaba junto a sus compañeros labores para instalar nuevas tuberías cuando localizaron el oro. El grupo comunicó inmediatamente el hallazgo a la empresa responsable de las obras, a la entidad propietaria del inmueble y a la Policía.

La Fiscalía de Flandes Oriental ha abierto una investigación para determinar quién escondió el oro, cuál es su procedencia y si puede estar relacionado con algún delito. Hasta que esas comprobaciones concluyan, el tesoro permanece custodiado en una instalación de seguridad.

Más de 40 lingotes y unas 4.000 monedas

El lote está formado por más de 40 lingotes, monedas antiguas, pepitas y otras piezas de oro, según la información publicada por medios belgas y recogida por la televisión pública neerlandesa NOS. Su valor se ha estimado en aproximadamente nueve millones de euros, aunque la cifra final dependerá del peso, la pureza y el valor histórico de las monedas.

Parte de las piezas son soberanos de oro británicos, utilizados durante décadas como instrumento de inversión. Los lingotes, por su parte, incorporan numeraciones y marcas que pueden ayudar a reconstruir cuándo fueron fabricados y por qué vías llegaron a Bélgica.

El primer inventario se realizó en la comisaría de Dendermonde bajo vigilancia reforzada. Posteriormente, las autoridades trasladaron el conjunto a un lugar cuya ubicación no ha sido revelada.

El tesoro estaba oculto en una antigua taberna

El oro apareció en un inmueble de Sint-Gillis-Dendermonde que perteneció a la familia Van Assche. La casa fue construida a finales del siglo XIX para Theophilus Van Assche, propietario de una cervecería que comenzó a funcionar en 1899 y mantuvo su actividad hasta 1970.

El edificio pertenece actualmente a CAW Oost-Vlaanderen, una organización de asistencia social que lo estaba rehabilitando para instalar oficinas y viviendas. La entidad podría reclamar parte del tesoro como propietaria del inmueble, pero su derecho dependerá de lo que determine la investigación.

La vinculación del edificio con los Van Assche ha llevado a plantear que el oro pudiera formar parte del patrimonio familiar. Sin embargo, el tesoro no aparecía mencionado en los testamentos conocidos y algunas de las piezas están fechadas en 1957 y 1960, lo que sitúa su ocultación después de la Segunda Guerra Mundial.

Los investigadores deberán comprobar si existen descendientes, herederos o entidades con capacidad para acreditar documentalmente la propiedad. También se analiza si el oro fue robado, procede de una actividad delictiva o fue escondido para evitar que quedara registrado en una herencia.

¿Qué establece la legislación belga sobre la posesión del tesoro?

Los artículos 3.58 y 3.59 del Libro 3 del Código Civil belga regulan qué debe hacerse cuando una persona encuentra un bien cuyo propietario no puede identificarse.

La norma obliga al descubridor a realizar esfuerzos razonables para localizar al dueño. Si no lo consigue, debe comunicar el hallazgo a un municipio en un plazo máximo de siete días para que quede inscrito en el registro correspondiente.

El bien continúa perteneciendo a su propietario original, que puede reclamarlo y debe abonar los gastos razonables ocasionados por su conservación y localización. El plazo general para que aparezca el dueño es de cinco años desde la inscripción del hallazgo.

Cuando se trata de un objeto oculto que no tiene un propietario identificable y aparece fortuitamente dentro de un bien ajeno, el Código Civil contempla que pueda repartirse entre el descubridor y el propietario del lugar. Esa regla no resuelve automáticamente este caso, porque todavía deberá establecerse quién puede ser considerado legalmente descubridor y qué derechos tenían los trabajadores o la empresa sobre el inmueble.

¿Quién puede reclamarlo?

La decisión dependerá primero del resultado de la investigación penal. Si la Fiscalía encuentra indicios de robo, blanqueo u otra actividad ilícita, el oro quedará sometido al procedimiento penal correspondiente.

Si se descarta un origen delictivo, la propiedad se resolverá por la vía civil. Entre los posibles interesados figuran CAW Oost-Vlaanderen, la empresa encargada de las obras, los trabajadores que encontraron el oro y los eventuales herederos de la familia Van Assche.

No bastará con afirmar una relación familiar o histórica con el inmueble. Quien reclame el tesoro deberá presentar documentos que permitan probar la propiedad del oro o la correspondiente condición de heredero.

El joven que realizó el hallazgo ha expresado su deseo de recibir una recompensa. El Código Civil belga reconoce que el descubridor que cumple sus obligaciones, pero no llega a convertirse en propietario, puede tener derecho a una compensación razonable atendiendo a las circunstancias.

CAW Oost-Vlaanderen ha señalado que, si finalmente recibe el tesoro o parte de su valor, destinará los recursos a ampliar la atención y el alojamiento de personas sin hogar en Flandes Oriental. La resolución puede demorarse mientras la Fiscalía reconstruye el origen de las piezas y se agota el plazo previsto para posibles reclamaciones.

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