La Comisión Europea está ultimando un Reglamento para modernizar y simplificar la contratación pública en los estados miembro, al tiempo que alinea sus objetivos políticos con las inversiones eficaces en los servicios públicos.
Por una parte se trata de buscar coherencia entre las políticas públicas y las acciones de las administraciones públicas, pero también contribuir a un mercado único de la contratación pública que representa alrededor del 15% del PIB de la Unión Europea.
Contratación de alimentación
Llevándolo a la práctica en el caso de la adquisición de alimentos (por ejemplo para comedores de hospitales, colegios, residencias, etc), la nueva normativa señala que los compradores públicos podrán tener en cuenta criterios como "la remuneración justa para los agricultores", "requisitos de bienestar animal" o "requisitos relativos a métodos de producción ecológica, los regímenes de calidad -tales como las indicaciones geográficas- y otros métodos de producción".
Según explicó el Director General Adjunto en funciones en la Dirección General de Agricultura y Desarrollo Rural de la Comisión Europea, Diego Canga, se trata de una normativa en la que llevan trabajando casi un década y que por fin va a ver la luz. De salir adelante, supondría un "empujón" tremendo para los alimentos reconocidos con marcas de calidad.
De hecho, la asociación profesional española de la producción ecológica con sede en Andalucía, Ecovalia, señalaba a mediados de septiembre que "la compra pública alimentaria constituye una de las herramientas más eficaces para impulsar la demanda interna y fortalecer la sostenibilidad del sistema alimentario", y puede ser el camino definitivo para aumentar el reducido consumo de alimentos ecológicos en España, país europeo que posee la mayor superficie de cultivos bajo dicho sistema de producción.
Precedente en España
En el caso de los comedores escolares, en España existe una normativa que se puede considerar como precedente, se trata del Real Decreto 315/2025 que establece las normas de desarrollo de la Ley de seguridad alimentaria y nutrición para el fomento de una alimentación saludable y sostenible en centros educativos.
En dicho texto se recoge que los centros educativos públicos, concertados y privados "Al menos el 5 % del total del coste de adquisición de alimentos ofertados serán de producción ecológica. Alternativamente, al menos dos platos principales de comida al mes será de producto ecológico" y que "se priorizará la compra de alimentos en cuya producción se hayan respetado las normas de producción integrada" (un sistema que sustituye los tratamientos químicos por la lucha biológica). También se señala que "el aceite utilizado para aliñar las ensaladas será aceite de oliva virgen o virgen extra y para cocinar y freír se utilizará preferentemente aceite de oliva o aceite de girasol alto oleico".
Aunque este Real Decreto entró en vigor en abril de 2026, las obligaciones apuntadas no lo serán hasta abril de 2027.
¿Y el precio?
El propio RD315/2025 afirma en una disposición adicional única que “Lo dispuesto en el presente real decreto no podrá suponer un incremento del coste total del menú para las familias”.
Los alimentos certificados bajo sellos de calidad diferenciada como los productos ecológicos o los de denominaciones de calidad se producen siguiendo unas normas específicas, pueden tener auditorías de calidad y por ello se distinguen con una marca. En ocasiones, no siempre, esto conlleva a que el precio de estos alimentos sea un poco superior al de otros. De ahí que, con lo que está subiendo el precio de los alimentos, cumplir dicho Real Decreto se convierta en un complejo encaje de bolillos para ofrecer alimentos certificados al mismo precio de los que no lo están.
Según fuentes consultadas por Demócrata, la Ley de Contratos del sector público obliga a que el precio sea un criterio determinante en un proceso de adjudicación. Por lo que sería muy difícil que un órgano de contratación justificara que el precio pesara menos del 50% en este tipo de contratos.
No obstante, el Reglamento europeo va a suponer un importante respaldo para aquellas contrataciones públicas, como la de los alimentos, en las que se quiera tener en cuenta otros factores como los ambientales o de calidad superior.
Ejemplos actuales
Desde Ecovalia se argumenta que ya existen ejemplos que demuestran la viabilidad técnica y económica de menús con productos ecológicos. En este sentido, destaca el Programa Ecocomedores de Canarias, que se basa en la coordinación entre administraciones, compra directa a productores locales y de ecológicos, o en el caso de la salud, el Hospital Regional Universitario de Málaga, con dietas 100% ecológicas.
Dicha organización también señala que otro reto a superar por los productores ecológicos es el de entrar los procesos de contratación pública, por lo que invita a todos los que estén interesados a registrarse como proveedores ecológicos de compra pública verde.
Si el reto de las administraciones públicas va a ser superar el condicionante del precio y tener en cuenta las adjudicaciones otros factores, el de los productores ecológicos o de denominaciones de calidad, (normalmente pequeños y atomizados), va a ser organizarse y estructurarse conjuntamente para garantizar el suministro y la comercialización de alimentos diferenciados a los comedores escolares u otras cantinas de organismos públicos.