Las organizaciones agrarias ARAGA, ASAJA Aragón, UAGA-COAG y UPA Aragón se han concentrado este miércoles, 7 de octubre, en Zaragoza, frente a la Delegación del Gobierno en Aragón, para exigir medidas de carácter estructural que garanticen un sector agrario “viable, competitivo y con futuro”. Denuncian el fuerte encarecimiento de los costes de producción, en especial del gasóleo y los fertilizantes, y alertan de que cerca del 40 por ciento del cereal aragonés podría quedar sin sembrar esta campaña.
La protesta, que ha reunido a algo más de un centenar de asistentes en la plaza del Pilar, ha contado con las intervenciones del secretario general de ASAJA Aragón, Ramón Solanilla; el presidente de ARAGA, Federico Lorente; el secretario general de UPA Aragón, José Manuel Roche; y el secretario general de UAGA-COAG, José María Alcubierre. Durante el acto, las organizaciones han hecho público un manifiesto conjunto en el que reclaman al próximo Gobierno decisiones que rebajen los costes y aseguren la viabilidad económica de las explotaciones.
Solanilla ha señalado que el origen de la movilización está en la escalada de los gastos de producción, vinculada sobre todo al incremento del precio de los combustibles y de los fertilizantes. En esta línea, ha subrayado que “no se puede pagar el gasoil agrícola, el gasoil profesional, por encima de un euro” porque en esas condiciones las explotaciones agrícolas y ganaderas dejan de ser sostenibles.
Según ha explicado, la situación ha llegado a un punto límite, hasta el extremo de que el 40 por ciento de la superficie de secano de Aragón podría no sembrarse. El responsable de ASAJA ha recalcado que el problema no se resuelve con ayudas excepcionales ligadas a conflictos bélicos, crisis sanitarias o fenómenos meteorológicos adversos.
“Tenemos que tomar medidas estructurales para que nuestro sector sea rentable, que podamos vivir de nuestro trabajo, porque somos empresarios. No queremos vivir de parches”, ha afirmado Solanilla, que ha avisado de que el sector primario “se está arruinando” por la falta de rentabilidad.
Rechazo a los parches y demanda de cambios de calado
Desde ARAGA, Federico Lorente ha insistido en el “hartazgo” acumulado entre agricultores y ganaderos y en el impacto que esta coyuntura tiene tanto sobre la viabilidad de las explotaciones como sobre el relevo generacional. Por ello, ha reclamado que las administraciones se sienten “ya, de una vez” con las organizaciones agrarias y los profesionales para abordar soluciones de fondo.
El objetivo, ha defendido, pasa por acordar medidas estables que aseguren un horizonte para la actividad y permitan que las explotaciones sigan siendo rentables. Durante la concentración se han utilizado distintos elementos simbólicos, como tiendas de campaña, para escenificar la situación límite que atraviesa el campo aragonés.
En la misma línea, José Manuel Roche ha remarcado que las tensiones geopolíticas están impactando directamente sobre las explotaciones agrícolas y ganaderas. Ha recordado las consecuencias de la guerra de Ucrania y ha comparado aquel escenario con los efectos actuales de las tensiones en el estrecho de Ormuz.
“Lo que no podemos es ser los paganos de decisiones políticas que al final ponen en riesgo la seguridad alimentaria”, ha señalado el secretario general de UPA Aragón, que ha reclamado la implicación de todas las administraciones, desde las comunidades autónomas hasta el Gobierno central y la Unión Europea.
Como ejemplo del alza de costes, Roche ha indicado que el gasóleo A ha pasado de unos 0,90 euros por litro en enero a superar ahora los 1,60 euros. A ello se suma, ha dicho, que la tonelada de cebada se paga por debajo de los 200 euros y que algunos productos hortofrutícolas se venden por debajo de sus costes de producción.
Según ha advertido, esta situación derivará en menos superficie sembrada y en un efecto posterior sobre los precios de los alimentos. “La inflación va a subir y los consumidores van a tener que pagar mucho más de lo que están pagando ahora”, ha pronosticado, antes de añadir que llenar el depósito de un tractor ha pasado de unos 300 euros a en torno a 540.
“Está en juego nuestra soberanía alimentaria”
El manifiesto leído durante la concentración subraya que el aumento del precio de fertilizantes, carburantes, energía, maquinaria y otros insumos ha elevado los costes de explotación hasta niveles que ponen en entredicho la rentabilidad. Las organizaciones recuerdan que no solo se ven afectados agricultores y ganaderos, sino también el conjunto de la economía rural.
En su análisis, las organizaciones sostienen que no se puede planificar el futuro del campo recurriendo a ayudas extraordinarias cada vez que estalla una crisis. Reclaman un sector “más fuerte, más moderno, más competitivo y más rentable” capaz de afrontar las dificultades sin depender de apoyos puntuales.
Asimismo, alertan de que el cierre de explotaciones tendría un efecto en cadena sobre cooperativas, empresas de semillas y fertilizantes, fabricantes y distribuidores de maquinaria, talleres, transportistas, empresas de servicios e industria agroalimentaria. Por ello, defienden que apoyar al sector agrario es también sostener el empleo y la actividad económica en los pueblos aragoneses.
Para UPA Aragón, el problema golpea de forma especial al modelo de explotación familiar. Roche ha recordado que alrededor del 95 por ciento de las explotaciones aragonesas responden a este patrón y ha contrapuesto su situación a la de grandes compañías o fondos de inversión, con mayor músculo financiero para soportar periodos de falta de rentabilidad.
“Tenemos que estar muchas veces mirando al cielo y en los últimos años parece ser que las condiciones atmosféricas son lo de menos, lo que nos está llevando todo por tierra son los costes de producción”, ha resumido.
UAGA reclama proteger una agricultura “con personas”
José María Alcubierre ha ampliado el diagnóstico a la pérdida continuada de agricultores y ganaderos que, según ha indicado, se arrastra desde hace años. Ha señalado que Aragón “ha perdido más de un agricultor al día” y ha alertado de que el encarecimiento del gasóleo, los abonos y otros gastos supone “la puntilla” para el modelo de agricultura social y profesional.
El secretario general de UAGA-COAG ha diferenciado este escenario del que afrontan proyectos ligados a grandes empresas o fondos de inversión, con más capacidad para financiarse y repercutir los costes. Frente a ello, ha defendido una agricultura integrada por hombres y mujeres que viven y trabajan en sus pueblos y en sus propias explotaciones.
Por este motivo, ha apelado a la ciudadanía a apoyar este modelo y ha pedido actuaciones coordinadas a escala local, autonómica, estatal y europea. “Si desaparece ese modelo irá más”, ha advertido, insistiendo en que la actividad agraria debe seguir vinculada a las personas y al territorio.
La reivindicación conjunta persigue que el campo aragonés deje de depender de respuestas excepcionales ante cada crisis y disponga de un marco estable que asegure la producción, el empleo rural y la capacidad de Aragón para abastecerse de sus propios alimentos. “El agricultor y el ganadero no queremos vivir de las ayudas. Queremos vivir de nuestro trabajo”, concluye el manifiesto.