La apuesta inversora y la adaptación frente al cambio climático se consolidan como elementos decisivos para apuntalar la competitividad del sector agroalimentario español, de acuerdo con el Informe Sectorial Agroalimentario 2026 elaborado por CaixaBank Research y difundido este martes.
El estudio señala que el sector "se encuentra en 2026 en una posición más sólida que en los años anteriores", aunque advierte de que los episodios meteorológicos extremos, las tensiones geopolíticas y las restricciones comerciales continúan marcando su horizonte.
Según el documento, la actividad agroalimentaria ha entrado en "fase de normalización" tras el periodo de sequía, el encarecimiento de los insumos y las dificultades derivadas del contexto internacional, manteniendo una trayectoria positiva.
En este escenario, identifica como principal desafío aumentar la producción y hacerlo con mayor valor añadido. Para ello, subraya la necesidad de complementar las inversiones habituales en instalaciones y maquinaria con un esfuerzo reforzado en activos intangibles, como la digitalización, la analítica de datos, la innovación, la trazabilidad, las marcas y la inteligencia artificial aplicada a los procesos productivos.
El informe sostiene que el tejido agroalimentario español cuenta con bases sólidas para encarar los retos de los próximos ejercicios, apoyado en su capacidad de inversión, su peso en el territorio y su fortaleza exportadora.
De cara al futuro, el análisis concluye que la evolución del sector deberá apoyarse en una combinación de inversión, innovación, adaptación al clima e integración empresarial, dado que "el sector ya invierte mucho; el desafío ahora es invertir mejor".
Sector vitivinícola
El documento reserva un apartado específico al ámbito vitivinícola, al que califica como "uno de los mejores ejemplos de la profunda transformación que está experimentando el agroalimentario español", al enfrentarse a dos retos que define como estructurales: el impacto del cambio climático sobre la producción y el cambio en las preferencias de consumo.
Ante el incremento de los fenómenos meteorológicos extremos, el sector está promoviendo la recuperación de variedades autóctonas mediterráneas más adaptadas al calor y al estrés hídrico, así como distintas soluciones para reforzar la resiliencia de los viñedos.
El informe expone que el consumo tradicional de vino retrocede, especialmente entre la población joven, aunque crece el interés por referencias asociadas a la calidad, el origen, la sostenibilidad y las experiencias enoturísticas y culturales vinculadas al vino.