El Comité de Política Monetaria (Copom) del Banco Central de Brasil (BCB) ha decidido aplicar una nueva rebaja de 25 puntos básicos en el tipo de interés oficial, que pasa a situarse en el 13,75%. El organismo considera que este ajuste es “coherente” con su plan de estabilizar los precios, al tiempo que “atempera” las “fluctuaciones económicas” y favorece el pleno empleo.
Con este movimiento, que replica los recortes acometidos desde marzo por la misma cuantía, el banco central encadena ya cinco descensos consecutivos del precio del dinero en lo que va de año. La decisión se adopta en un entorno internacional que el BCB califica de “incierto”, marcado por la guerra de Irán y por la orientación de la política monetaria en varias economías avanzadas.
Según el comunicado oficial, “esta situación exige prudencia por parte de las economías emergentes ante un contexto de mayor volatilidad en los precios de los activos y las materias primas”. El banco central señala que la actividad económica de Brasil muestra una “moderación gradual”, especialmente en los sectores más cíclicos, aunque el conjunto de la economía sigue siendo “resiliente” y el mercado laboral continúa “tensionado”.
El BCB destaca que tanto la inflación general como la subyacente han perdido ritmo y se mantienen dentro del margen de desviación de 1,5% por encima o por debajo del objetivo de estabilidad del 3%, si bien todavía se sitúan por encima de esa referencia. Las previsiones de inflación se colocan en el 4,9% para este año y en el 4,3% para el próximo, con una estimación del 3,2% en el escenario base para el primer trimestre de 2028.
El banco central advierte de que los riesgos al alza y a la baja para la inflación son “más elevados de lo normal” y presentan una “asimetría alcista”. Entre los factores que podrían impulsar los precios, menciona la posibilidad de que se “desanclan” las expectativas de inflación a largo plazo, la persistencia de costes elevados en los servicios, el efecto combinado de las políticas internas y externas sobre la dinámica de los precios o que la demanda agregada supere el PIB potencial.
En sentido contrario, un enfriamiento más intenso de la economía brasileña ayudaría a contener las presiones inflacionistas, al igual que una desaceleración más marcada del crecimiento global derivada de un 'shock' energético y comercial o de una caída adicional en las cotizaciones de las materias primas.
El Copom subraya que “el Comité sigue analizando cómo los cambios en la política fiscal nacional repercuten en la política monetaria y en los activos financieros, lo que refuerza su postura de cautela en un contexto de mayor incertidumbre. Los indicadores actuales de actividad siguen siendo coherentes con una trayectoria de desaceleración en el acumulado de 2026”.
En la misma línea, el organismo remarca que “debido a la evolución de los riesgos asociados a la evolución de los precios, el Comité reitera que la magnitud total del ciclo de ajuste se establecerá a la luz de la nueva información disponible, con el fin de garantizar la convergencia de la inflación hacia el objetivo”.