El precio de la gasolina y del diésel está disparado, y no hay visos de una pronta reducción. El Brent vuelve a acercarse a los 100 dólares por barril ante el agravamiento de la tensión entre Estados Unidos e Irán y las amenazas sobre el tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz. El crudo de referencia en Europa avanzaba hasta los 97,49 dólares, mientras el West Texas Intermediate (WTI) estadounidense se situaba en 92,92 dólares.
La subida se produce después de que Irán amenazara con nuevas medidas de represalia y anunciara que prepara una zona de exclusión marítima en el golfo Pérsico. El tránsito de buques por Ormuz ya se ha reducido: según datos de Kpler citados por Reuters, solo siete buques de materias primas atravesaron el estrecho el lunes, frente a los ocho del día anterior.
El estrecho concentra una parte fundamental del transporte marítimo de petróleo y gas procedente del golfo Pérsico. La reducción del tráfico no implica por sí misma que el suministro mundial se haya interrumpido, pero sí aumenta la incertidumbre sobre la capacidad de mantener los flujos habituales si la situación militar continúa deteriorándose.
Qué determina lo que acaba pagando el conductor
La cotización internacional del crudo es uno de los elementos que condicionan el precio de los carburantes, pero no es el único. Entre el barril y el surtidor intervienen los costes de refino, transporte y distribución, además de los impuestos aplicados en España.
Por eso, una subida del Brent no se traduce de forma matemática en el mismo incremento por litro de gasolina o diésel. También importa la evolución del euro frente al dólar, dado que el petróleo se negocia en la moneda estadounidense.